Todavía escucho el suave eco de tus pasos
y siento la cálida brisa de tu aliento,
mientras lleno yo de recuerdos me lamento
mi cuerpo de mármol otra vez no sea de tus trazos
de pasión y finura en tu taller luego de tantos vasos.
Es que mi corazón como una liebre aceleraba
cuando tú muy picarona por el callejón pasabas
detonando mis ganas de ser de nuevo tu obra
favorita en la que demostrabas talento de sobra.
Desbordada y agotada, así siempre acababas.
¡Hola a todos! Esta ha sido mi entrada para la iniciativa Pintar con Palabras de la comunidad de Freewriters. Si quieres saber las pautas a seguir para participar, sólo pulsa el siguiente enlace.