Por encima de todo, son producto de esta sociedad viciosa que cada día, debido a la decadencia y la tristeza que es moneda corriente, caen en estos vicios. Y lo que un día te hizo feliz, crees que te hará feliz por siempre, así que subes la dosis día a día, y la adicción ya hizo su trabajo. Se cree que es la única fuente de felicidad: consumir más y más y más, y ese dinero, ¿de dónde sale? De donaciones, de robos a familias o de venderlo todo, porque con estos vicios se pierden los trabajos y la familia.
Uno cree que está ayudando a un mendigo, pero está alentando a un antisocial, a un tramposo que se desvinculó de sus amigos y su familia solo por su egoísmo.
Todos sufrimos, a todos nos cuesta la vida, y no por eso cortamos relaciones con todo y nos vamos a pedir limosnas. Seguimos luchando día a día, soportando maltratos y bajos sueldos, todo para mantener la casa, los servicios y la normalidad. No somos zombis que van a morir más rápido, sea por sobredosis o por dañar severamente su organismo. Así que no dar a los mendigos, no, no, no.