Las aventuras de Lucas
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Episodio Nº 6
10 de Mayo, todos sabemos que significa eso, todos mis hermanos y yo programamos individualmente una alarma en cada cuarto para que sonara a las 6 de la mañana, no teníamos mucho tiempo para hacerle el desayuno a nuestra mamá por el día de las madres, ella siempre se despierta muy temprano, papá nos va a ayudar a distraerla o hacer que siga durmiendo mienstras nosotros nos encargamos del desayuno; Antonella es la que siempre manda en la cocina, ella ha hecho cursos, lee libros de recetas y de cocina todos los días, así que ella eligió que comida le ibamos a hacer. Yo estaba haciendo la mezcla de las panquecas, Antonella buscando, lavando y licuando las frutas para hacer un jugo, Manuel dejó reposando una mezcla de ponqués el día anterior así que ahora los metió al horno, Andrew (que también es apasionado con la cocina) estaba preparando unas tostadas francesas con chocolates (la combinación del azúcar con la canela, nos tenía a todos mareados en la cocina con lo bien que olía), también habíamos ordenado varios tipos de flores las cuales ya teníamos programas que estuvieran en la puerta incluso antes que nos levantaramos y lo reciba el mesonero de la familia, después de una hora y media ya teníamos todo listo: ¡un espectacular desayuno digno, para comenzar con bastantes energías y alegría un nuevo día!, mamá como siempre se echó a llorar apenas entramos y no paró de abrazarnos hasta que empezó a comer.
Al igual que mi mamá, mi abuela también es una persona super importante, sobre todo para la familia completa, ha sido un ejemplo a seguir, una mujer ejemplar y siempre desde la humildad y la generosidad, así que también estabamos en la casa preparando una gran sorpresa, siempre le hacemos dulces pero cada año bajamos la intensidad ya que nuestra abuela es la que nos sorprende ella con sus dulces, es algo impresionante, pareciese que tuviese una cámara adentro de nosotros, por ejemplo, si le llevamos 20 galletas simples, ella nos recibe con 40 galletas mucho mas elaboradas, si hacemos unaa torta de chocolate ella nos recibe con dos de mejor calidad, es algo asombroso, nadie sabe como y lo hace pero por esa razón aprendimos que cada año le damos pocos postres y más regalos de objetos, ya que eso no puede adivinar que es. Al final le estabamos llevando unos Cinnamon Roll's, una torta de red velvet, otra de chocolate blanco y varias galletas en forma de letras que juntas dicen: "Te amamos abuelita"... Además un collar de perlas bien bonito, unos zarcillos de oro, un brazalete personalizado que hacemos cada año para cada uno de los hermanos y la abuela y por último, un libro de recetas hecho por Antonella principalmente en el cual muestra increíbles recetas (la mayoría complejas pero increíbles), con combinaciones exóticas y interesantes...
Al llegar como siempre con los dulces, la abuela nos sorprendió con Cinnamon Roll's con diferentes tipos de gleaseados, 4 tortas y varias galletas en forma de letras que dicen: "Yo también los amo"... A veces he pensando que hay un espía en la casa que le dice a la abuela que dulces le vamos a llevar exactamente...
Esta vez ocurrió algo que jamás había pasado antes, Andrew se atrevió a preguntarle algo a la abuela que a nosotros (el resto de los hermanos) nos daba pena preguntar. -¿Por qué siempre nos regalas en el día de las Madres abuelita, si este es tu día? A lo que mi abuelita respondió muy sabiamente: -Porque no hay mejor sensación propia, que la que sientes de regalar cosas a la gente... Andrew sonrió y le dio un abrazo...
Luego en casa de la abuela estuvimos un rato hablando con nuestra abuela y también jugamos entre nosotros, jugamos con la pelota al fútbol, al voleyball, al baloncesto entre otros deportes.
Yo le conté a mi abuela: que mi deporte favorito es el fútbol desde pequeño lo juego, me acuerdo que estuve en un equipo por varios años en la edad aproximada desde los 5 hasta los 8, luego estuve en otro equipo en el cual gané varios torneos ya que empecé a jugar intercolegial y hasta fui seleccionado para jugar en las regionales pero mis padres no me dejaron, así que me dediqué más a los estudios y a mi vida personal hasta que actualmente el único deporte que práctico frecuentemente es la calistenia (ejercicio de calle por así decirlo), varío los grupos musculares dependiendo el día de la semana: los lunes y martes toca biceps y espalda, los martes y viernes pecho y triceps, y los miercoles y sábados los varío en umbar, abdominales y piernas... Suelo agregarle peso cada mes, la idea es buscar la hipertrofia por eso comienzo con un peso base que se va aumentando a medida de los meses para que el cuerpo no se acostumbre y se le pueda exigir más a las fibras musculares y se pueda alcanzar la hipertrofia, el tiempo que uso es de 1 minuto entre ejercicios y repeticiones para descansar, ella aunque no parezca, no estaba cofundida, tenía una gran comprensión y creatividad como para entender todo lo que le estaba diciendo...
Manuel le dijo que él seguía en Tennis pero que se estaba tomando un break de varios meses mientras se recuperaba de una pequeña lesión que le dio en uno de sus entrenamientos, que aunque no haya sido muy grave el quiso recuperarse en exceso antes de volver, también le contó de todas las competencias en las que él compitió, todos sus contricantes de diferentes nacionalidades y los viajo que realizó para competir en otros países representando "Carpacho Town"...
Antonella, es la hermana que habla más de recetas, comida o cualquier tema relacionado con la cocina, se instala en la casa a hablar con la abuela durante horas y horas, pidiendole consejos, contandole sus nuevos inventos y experimentos, y también le cuenta acerca de todos los eventos que asiste Antonella de cocina, aunque muchos de estos están patrocinados por la abuela, o simplemente la abuela ha tenido una racha durante años en la categoría de adultos y mayores de edad. (Admito que Antonella cocina bastante bien, no a nivel de la abuela, pero va por su mismo camino).
Andrew a pesar de ser el hermano más pequeño, es él que en más deportes ha estado, beisbol, karate, kung fu, fútbol, natación, baloncesto , atletismo, equitación y golf, y en mi opinión es al que mejor se le han dado todos los deportes en el que ha estado para su edad, a pesar de que todos los hermanos hemos sido bastantes buenos, mi hermano pequeño Andrew siempre se ha destacado por ser el mejor en los deportes, tiene muchísimas medallas y trofeos de todos los deportes, y lo más curioso es que no importa en que deporte esté siempre lo seleccionan para competir, y lo más curioso aún es que no ha perdido jamás en alguna competencia de las que ha ido, así sea una medalla de bronce, siempre gana...
Uno de los cuentos más épicos de mi hermano ocurrió el año pasado en la final del torneo oficial de fútbol de todo el pueblo, su equipo logró llegar a la final ese año (justamente mi hermano se inscribió ese año en el equipo), habían pasado los primeros 45 minutos y el marcador iba 2-0 a favor del equipo contrario, mis hermanos, papás, mi abuelita y yo estabamos en las gradas, estabamos gritando a pulmón para apoyar a Andrew, también estabamos analizando que le faltaba al equipo de Andrew para poder mercar algún gol, y que tal estaba jugando cada jugador... En el segundo tiempo, precisamente en el minuto 56 el equipo de Andrew por fin logró marcar gol y lo mejor de todos que el gol lo marcó ¡Andrew!, este gol despertó una nueva fase en el campo: los jugadores del equipo de Andrew se motivaron bastante y lo empezaron a dar todo sin límites, el otro equipo también se activaron bastantes para hacer todo lo posible para que el otro equipo no les marqué otro gol...
Pasaban los minutos, cada uno más intenso que otro, cada jugador hacía todo lo que podía, los porteros hicieron bastantes ya que evitaron varias ocasiones de gol y hicieron paradas fantásticas, la defensa cada vez se desiquilibraba más por la alta intensidad de la delantera de los dos equipos... Ya era el minuto 91, el árbitro había sumado 3 minutos más, la esperanza de ganar se iba desvaneciendo respecto al equipo de Andrew pero igualmente su equipo seguía dandolo todo... Yo un poco desmotivado tratando de ser realista (para mí) dije en voz baja, +Que más da, ya van a perder... Mi abuela estaba sentado al lado mío, yo pensé que nadie me había escuchado pero me equivoqué, ya que mi abuela se volteó y me dijo: -No Lucas, el equipo de Andrew jamás pierde...
Lo más impresionante es que a los pocos segundos el equipo de Andrew marcó gol, y todo el estadio estalló de emoción, ya que sabían lo que significa ese gol, significaba que la acción no paraba, que aún quedaban bastantes emociones por pasar, más dolores de cabezas, más gritos y mucha mas diversión...
Así que comenzó la prórroga en su primera parte: no ocurrieron muchas jugadas cercanas al gol, pero si fue muy intenso entre los equipos para ver quien se quedaba con la posesión del balón, aunque la diferencia fue muy pequeña los dos equipos seguían jugando dándolo todo. En la segunda parte el hecho más resaltante fue cuando hicieron una falta en el área del equipo de Andrew así que el equipo contrario tuvo la oportunidad de cobrar un penalti al equipo contrario...
La tensión se sentía en cada esquina del campo, los dos equipos estabámos parados esperando a ver que podía pasar... La abuela solo me vio y me dijo unicamente a mí: o la va a fallar o se la van a parar... Y una vez más como dijo mi abuelita así fue, simplemente la falló.
Cuando se terminó el segundo tiempo se fueron directamente a los penales, era obvio para mí abuela que el equipo de Andrew iba a ganar y así fue... Al final fue un partido muy reñido pero se dio un ganador como se esperaba, y aunque Andrew no fue el jugador estrella ni el protagonista de la pelicula, igual terminó ganando su equipo como de costumbre...
Estábamos pasando toda la tarde en casa de mi abuelita, pero teníamos que irnos a la casa antes de la noche para pasarla con mamá en la casa, así que antes de irnos nuestra abuela nos quizo contar uno de sus magníficos cuentos:
Y ese cuento comienza así:
Había una vez una reina que tenía una hija pequeña. Un día la niña estaba muy impertinente y su madre no lograba calmarla de ningún modo. A la vez que perdía la paciencia la reina vio unos cuervos por la ventana. Entonces, abrió la ventana y dijo:
- ¡Ojalá te volvieses cuervo y echases a volar; por lo menos tendría paz!
Dicho y hecho. La niña se convirtió en cuervo y huyó volando por la ventana. Fue a parar a un bosque tenebroso, en el que permaneció mucho tiempo, sin que nadie supiera nada.
Cierto día, un hombre que pasaba por el bosque oyó el graznido de un cuervo. Al acercarse oyó que decía el ave:
Soy princesa de nacimiento y quedé encantada; pero tú puedes liberarme.
¿Qué debo hacer? - preguntó él.
Sigue bosque adentro, hasta que encuentres una casa, en la que vive una vieja -dijo el cuervo-. No aceptes nada de lo que te ofrezca. Espérame en el jardín de detrás de la casa, donde hay un gran montón de cortezas. Durante tres días seguidos vendré a las dos de la tarde, en un coche tirado, la primera vez, por cuatro caballos blancos; por cuatro rojos, la segunda, y por cuatro negros, la tercera; pero si en vez de estar despierto te hallas dormido, no me podrás desencantar.
El hombre prometió cumplirlo todo al pie de la letra; pero el cuervo suspiró:
- ¡Ay!, bien sé que no me liberarás, porque aceptarás algo de la vieja.
El hombre repitió su promesa. Y se fue. Al encontrarse delante de la casa, salió la mujer a recibirlo y le ofreció algo de comer. Pero el hombre lo rechazó. Le ofreció entonces de beber, pero el hombre cedió a la tentación y bebió un poco.
Por la tarde, hacia las dos, salió al jardín y se dispuso a esperar al cuervo. Pero, a pesar de sus intentos por permanecer despierto, se durmió profundamente. A las dos se presentó el cuervo en su carroza, tirada por cuatro caballos blancos; pero el ave venía triste, diciendo:
- Estoy segura de que duerme.
Y así era. Y por mucho que lo intentó no fue capaz de despertarlo.
Al mediodía siguiente, la vieja fue de nuevo a ofrecerle comida y bebida. El hombre se negó a aceptar. Pero ante la insistencia, volvió a beber otro sorbo de la copa. Poco antes de las dos fue de nuevo al jardín a esperar la llegada del cuervo. Pero se quedó dormido una vez más.
Al pasar el cuervo en su carroza de cuatro caballos rojos, dijo tristemente:
- ¡Seguro que duerme!
Y así era.
Al tercer día le preguntó la vieja:
- ¿Qué es eso? No comes ni bebes. ¿Acaso quieres morirte?
Pero él contestó:
- No quiero ni debo comer ni beber nada.
Ella dejó a su lado la fuente con la comida y un vaso de vino, y terminó bebiendo. A la hora fijada salió al jardín, pero volvió a dormirse profundamente. A las dos se presentó de nuevo el cuervo en su coche, arrastrado ahora por cuatro corceles negros; el carruaje era también negro. El ave, que venía de riguroso luto, dijo:
- ¡Bien sé que duerme y que no puede desencantarme!
Al llegar hasta él, lo encontró profundamente dormido, y, por más que lo sacudió y llamó, no hubo manera de despertarlo. Entonces puso a su lado un pan, un pedazo de carne y una botella de vino, de todas estas comidas podía comer y beber lo que quisiera, sin que jamás se acabaran. También le puso en el dedo un anillo de oro, que tenía grabado su nombre. Por último, le dejó una carta en la que le comunicaba lo que le había dado, y, además:
Bien veo que aquí no puedes desencantarme; pero si quieres hacerlo, ve a buscarme al palacio de oro de Stromberg; puedes hacerlo, estoy segura de ello.
Y, después de depositar todas las cosas junto a él, subió de nuevo a su carroza y se marchó al palacio de oro de Stromberg.
Cuando el hombre despertó sintió una gran tristeza en su corazón y dijo:
- No cabe duda de que ha pasado de largo, sin yo liberarla.
Pero al ver los objetos depositados junto a él, leyó la carta. Se levantó y se puso inmediatamente en busca del castillo de oro de Stromberg; pero no tenía la mínima idea de su paradero. Tras recorrer buena parte del mundo llegó a una oscura selva, por la que anduvo durante dos semanas sin encontrar salida. Un anochecer se sintió tan cansado que, se tumbó entre unas matas y se durmió.
A la mañana siguiente siguió su camino, y al atardecer, oyó unas lamentaciones. Al poco vio brillar una luz en la lejanía y fue hacia ella. Llegó ante una casa que le pareció muy pequeña, ya que ante ella se encontraba un enorme gigantazo.
-Si intento entrar y me ve el gigante, me costará la vida -pensó. Al fin, sobreponiéndose al miedo, se acercó. Cuando el gigante lo vio, le dijo:
Me agrada que vengas, hace muchas horas que no he comido nada. Vas a servirme de cena.
No hagas tal cosa - contestó el hombre -; yo no soy fácil de tragar. Pero si lo que quieres es comer, tengo lo bastante para llenarte.
Siendo así - dijo el gigante -, puedes estar tranquilo. Si quería devorarte era a falta de otra cosa.
Los dos se sentaron a la mesa, y el hombre sacó su pan, vino y carne inagotables.
Esto me gusta - observó el gigante. Cuando terminaron, preguntó el hombre:
¿Podrías acaso indicarme dónde se levanta el castillo de oro de Stromberg?
Consultaré el mapa - dijo el gigante.
Fue a buscar el mapa y se puso a buscar el castillo, pero éste no aparecía por ninguna parte.
El hombre se disponía a marcharse, pero el gigante le rogó que esperase dos o tres días a que regresara su hermano. Cuando este llegó le preguntaron por el castillo de oro de Stromberg. Él les respondió:
- Cuando haya comido y esté satisfecho, consultaré el mapa.
Subieron luego a su habitación y se pusieron a buscar y rebuscar en su mapa; pero tampoco encontraron el castillo. El gigante sacó nuevos mapas, y no descansaron hasta que, por fin, dieron con él, quedaba, sin embargo, a muchos millares de millas de allí.
¿Cómo podré llegar hasta allí? - preguntó el hombre; y el gigante respondió:
Dispongo de dos horas. Te llevaré hasta las cercanías, pero luego tendré que volver.
El gigante lo llevó hasta cerca de un centenar de horas de distancia del castillo, y le dijo:
- El resto del camino puedes hacerlo por tus propios medios.
El hombre siguió avanzando hasta que, llegó al castillo de oro de Stromberg, que estaba construido en la cima de una montaña de cristal. La princesa encantada daba vueltas alrededor del castillo en su coche, hasta que entró en el edificio. El hombre se alegró al verla e intentó trepar hasta la cima; pero cada vez que lo intentaba, como el cristal era resbaladizo, volvía a caer.
Viendo que no podría subir jamás, se entristeció y se dijo:
Me quedaré abajo y la esperaré.
Y se construyó una cabaña, en la que vivió un año entero.
Un día, desde su cabaña, vio a tres bandidos que peleaban y les gritó:
- ¡Dios sea con vosotros!
Ellos interrumpieron la pelea; pero como no vieron a nadie, volvieron a pelear con mayor coraje que antes. Volvió él a gritarles:
- ¡Dios sea con vosotros!
Suspendieron ellos de nuevo la batalla; pero como tampoco vieron a nadie, pronto la reanudaron y él les repitió por tercera vez
- ¡Dios sea con vosotros!
Se dirigió a los luchadores y les preguntó por qué se peleaban. Respondió uno de ellos que había encontrado un bastón con el que se podría abrir cualquier puerta con un solo golpe. El otro dijo que había encontrado una capa que volvía invisible al que se cubría con ella. el tercero había capturado un caballo capaz de andar por todos los terrenos, e incluso de trepar a la montaña de cristal. El desacuerdo consistía en que no sabían si guardar las tres cosas en comunidad o quedarse con una cada uno.
Dijo entonces el hombre:
- Yo les cambiaré las tres cosas. Dinero no tengo, pero sí otros objetos que valen más. Pero antes tengo que probarlas para saber si decía la verdad.
Los otros le dejaron montar el caballo, le colgaron la capa de los hombros y le pusieron en la mano el bastón; y, una vez lo tuvo todo, desapareció de su vista. Empezó entonces a repartir bastonazos, gritando:
- ¡Haraganes, ahí tienen sus merecidos! ¿Están satisfechos?
Subió luego a la cima de la montaña de cristal y, al llegar a la puerta del castillo, la encontró cerrada. Golpeó con el bastón, y la puerta se abrió inmediatamente. Entró y subió las escaleras hasta lo alto; en el salón estaba la princesa, con una copa de oro, llena de vino, ante ella. Pero no podía verlo, pues él llevaba la capa puesta. Al estar delante de la doncella, se quitó el anillo que ella le puso en el dedo y la dejó caer en la copa; al chocar con el fondo, produjo un sonido vibrante. Exclamó la princesa entonces:
- Éste es mi anillo; por tanto, el hombre que ha de liberarme debe de estar aquí.
Lo buscaron por todo el castillo, pero no dieron con él. Había vuelto a salir, montado en su caballo, y se había quitado la capa...
Es impresionante como nunca nos da sueño los cuentos de la abuelita y sin importar la edad, todos los nietos nos gozamos mucho cada cuento sin importar que sean dedicados a niños menores, el sazón que le pone la abuela a cada cuento esincreíble y único. Todos los días pienso que mi abuelita es una joya y que hay que disfrutarla al máximo.
¡Esta fue mi entrada para el concurso de #MayniaChallenge día 12, aquí les dejo el Post Original para los que quieran participar.
En esta oportunidad usé la aplicación de https://www.contarcaracteres.com/palabras.html para sacar la cuenta de la cantidad de palabras que usé en cuento...
¡Como podrán ver este cuento tiene un total de 3438 palabras!
¡Si tienes alguna opinión, comentario o sugerencia, sientete libre de hacermelo saber en los comentarios, y si quieres seguir leyendo mi contenido puedes seguirme
, muchas gracias.