El cielo empezó a pintarse de tonos naranjas y rojos mientras el sol bajaba lentamente. Las luces empezaron a encender en el exterior mientras la oscuridad caía. Y era apenas en ese instante, que la ciudad empezaba a parecer algo más que un pueblo fantasma y deshabitado.
En la radio anunciaban los preparativos de la conmemoración del quincuagésimo aniversario del "Encierro". Un evento que había invertido los horarios en el mundo. Un toque de queda empezaba al salir el sol y terminaba con los últimos rayos del mismo. Un toque de queda que era respetado por todos, pues exponerse a las radiaciones solares podía resultar letal.
A medida que las radiaciones solares se hicieron más fuertes, las personas se empezaron a encerrar de manera voluntaria, pues aquellos que tenían la necesidad de caminar al trabajo o ir en transporte público fueron las primeras en enfermar de gravedad y morir. Las cosechas se perdieron y los animales murieron. El caos y la hambruna produjo aún más bajas que la misma radiación solar.
Los invernaderos climatizados fueron la salvación del mundo, así como las granjas bóvedas; instalaciones construidas de forma hermética, perfectamente climatizadas y protegidas. Siendo limitadas por sus altos costos, el racionamiento afectó precisamente a la población más vulnerable.
En medio del fuego de las radiaciones solares la vida sobre la tierra luchaba por no extinguirse. Pero encontró un camino.
En los países más desarrollados, tomó cerca de diez años, estabilizar a medias la situación; los menos desarrollados quedaron al borde de la extinción con tan poca población que fueron invadidos por sus vecinos. De algunos lugares aún no se tienen noticias, probablemente se extinguieran por completo. Las principales medidas fueron realizar todas las actividades en horarios nocturnos y evitar la movilización durante el día.
La clave de la supervivencia fue la creación grandes complejos habitacionales en los que no era necesario salir. Inmensos edificios con todas las comodidades y servicios. También las grandes fábricas con alojamiento para sus empleados. Edificios bullendo en actividad rodeados por desiertos y ruinas de un pasado lejano.
Imágenes de mi autoría tomadas con telefono Redmi 9a y editadas en Snapseed.