Josué, era un fanático del futbol desde niño y como sus padres lo sabían, habían llenado la casa con gran cantidad de artículos relacionados o decorados con emblemas deportivos. Su gran tesoro era una taza estampada con todos sus jugadores favoritos, taza que conservó hasta la edad adulta y que reposaba en su escritorio en el trabajo.
Y para los que se preguntan de qué llegó a trabajar; pues les diré que, ahora, es un reconocido profesor de matemáticas y física en una escuela secundaria, al que todos sus estudiantes aman, porque sus ejemplos deportivos de las aplicaciones de las leyes de la física son divertidos y les resultan interesantes. ¿Qué como pudo pasar esto? Pues resulta, que muy pronto descubrió que para jugar era malísimo, parecía tener dos pies izquierdos que lo hacían tropezar cada pocos metros; así que dejó de lado los entrenamientos en las canchas del barrio y se dedicó a estudiar. Para lo que sí resultó ser buenísimo fue para los números, las estadísticas y las estrategias, por lo que su padrino (el entrenador de un equipo regional) lo contrató como asistente y le pagó la universidad. Así fue como los martes, jueves y sábados de su juventud, Josué, se vestía con lo que él llamaba su ropa de trabajo (una vieja camiseta de brasil con el número 10) y se iba a las canchas para observar juegos y entrenamientos, al lado de su padrino.
Hoy, Josué, corrige los exámenes de matemáticas de sus estudiantes, mientras bebe café en su taza favorita; se ríe de un comentario que ha dejado un estudiante al margen de la hoja: "¿A que Messi no ha tenido que usar nunca la regla de Ruffini?", no puede evitar sonreír mientras recuerda que una vez él también tuvo esos pensamientos, pero no todos nacemos para ser como nuestros héroes y eso no está mal, porque podemos ser otra clase de héroes.
Esta es mi participación de esta semana para: "Cuentame una historia". Me divertí muchísimo creando esta escena, por eso invito esta semana a
y
a que nos cuenten una historia, ellos también. Les dejo acá el link a la convocatoria.
Imágenes de mi autoría, tomadas con teléfono Redmi 9a y editadas en Snapseed.