PÁJARO SIAMÉS
De los cielos de la imaginación
vino sonriente un pájaro siamés,
no crean ustedes que fue solo vuelo;
para no cansarse ha usado sus pies.
Lo mandan los sueños, al mundo real,
viene a compartir la paz de sus cielos,
que vean sus piruetas de largas sonrisas
y sus largas patas que surcan los suelos.
Lo mandan con flores y risas de pan;
las flores más dulces que tiene su hogar,
los panes más fértiles que crecen allá,
lo mandan y viene contento a jugar.
Dónde están los niños pregunta y sonríe,
dónde están ustedes que soy un siamés;
por más que se escondan sabré dónde están
porque miro al frente, de lado, al revés.
Te estamos mirando, le dice un pequeño,
pero es que tus ojos, que son pajaritos,
en su cuerpo muestran un grave peligro:
vemos que se juntan tus dientes blanquitos.
¡Qué cosas decís!, ¡hermosa criatura!
pero si mis dientes no son de verdad,
mirad que son perlas que junta mi risa,
mirad que están juntas, pues vienen del mar.
Te estamos mirando, le dice otro chico,
vemos que a tus picos lo adornan las flores,
pero imaginamos que después las largas
y las pobres mueren con llanto y dolores.
¡Qué cosas pensáis! ¡semilla de Dios!
pero si mis flores no tienen raíces,
mirad que son sueños que brotan del alma,
mirad que no mueren porque son felices.
Pues ya que aclaraste que te gusta el juego,
lindo pajarito de la fantasía,
empieza a buscarnos, de lado, al revés,
que contigo empieza la buena alegría.
Jesús Pérez Soto