En mi atracción por la intertextualidad (o interdiscursividad, en este caso), ofrezco un ejercicio, con tono lúdico, dado a partir del juego con la grandiosa pintura de Sandro Boticelli, La Primavera, y, en el título, con un poemario de William Carlos Williams, La primavera y todo. Gracias a la convocatoria de #Freewriters (ver aquí).
No podría haber enojo,
Venus, ante tan belleza.
Tú, la primavera, el deseo y el goce.
Cual Cupido me inclino de hinojos
y quisiera grabar en mí
la gala de tu mirada,
tu donosura edénica.
Cantaré siempre al Boticelli
que te hizo nuestra
con tu presencia casi elusiva,
con tu fértil juego de brisas y amores,
y la voluptuosa compañía
de las tríadicas gracias.
Gracias por su lectura.
Gracias por su lectura.
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