After camping for a week in the woods, surrounded by nothing but nature, we began to gather our belongings and take down the tent.
In the distance, watching us from the branch of a tree, was our little friend we called Rocky — a young raccoon, curious and playful, who visited us every day, always at mealtimes.
He looked a little sad, as if already missing us even before we had left, which made us a little sad too, thinking that with winter just around the corner, Rocky would have a hard time finding food — and perhaps that was why he looked so forlorn.
Después de acampar una semana en el bosque, rodeados nada más que por la naturaleza, empezamos a alistar nuestras pertenencias y desarmar la carpa.
A lo lejos, mirándonos desde la rama de un árbol, estaba nuestro pequeño amigo al que que llamamos Rocky, un joven mapache curioso y juguetón, que nos visitaba todos los días siempre durante las comidas.
Se lo veía un poco triste como extrañándonos ya incluso antes de que nos marcháramos, lo que nos puso un poco tristes, pensando en que con el invierno en ciernes, Rocky pasaría mucho trabajo en encontrar comida, y por eso se veía tan desolado.