Poco podía imaginar como terminarían los eventos que comenzaron a inicios de la semana pasada. El terrible calor del verano al sur de Brasil daba paso a refrescantes días frios de un otoño que acariciaba la agotada tierra con su lluvia.
La foto que acompaña la introducción es mía, la tomé en el "Vale dos Sinos", uno de los lugares terriblemente afectados por la inundación, pocos dias antes del desastre, cuando los cielos estaban comenzando a cambiar.
Cuando la lluvia comenzó, todos la recibieron con alegría. Llovía poco, por poco tiempo, y luego salia el sol con una fuerza poderosa. Recuerdo que hasta había un dejo de queja porque parecía que el calor se negaba a retirarse.
Pero cuando comenzó a llover sin parar, el triunfo se tornó preocupación.
Ya sabíamos que lluvias prolongadas generarian algunos problemas, sobre todo en los barrios que siempre se han inundado. Pero los dias pasaban y la lluvia no se detenía. La expectativa de un posivle desastre se hizo realidad cuando llegaron las primeras noticias de ciudades más al norte.
Uno de los primeros videos que conseguí tomar fue en la ruta 122 cerca del río Caí. Ya puede verse un preludio de lo que vendría apenas un par de días después.
La lluvia continuó durante días, dando tregua por pocos momentos como si hiciera una pausa solo para tomar más fuerza. Realicé un viaje hacia una ciudad vecina al norte y luego a otra al sur el mismo día, y este era el panorama que logré captar con mi cámara.
Esta es una region diferente al video anterior. Cultivos, granjas y casas debajo del agua. Una hora después aproximadamente, esa carretera fue cerrada porque el agua la cubrió, al menos en parte.
Regresar a mi casa no fue fácil, fue hasta peligroso, pues ya me encontraba en una ciudad del sur y era un caos transitar las rutas principales.
Finalmente logré llegar a casa. No tuvimos que evacuar la zona como otras familias, pero nos encontramos incomunicados, sin agua y con alimentos escasos. No sabemos hasta cuando estaremos asi; nos enteramos de los avances gracias a los noticieros. Tememos que se agoten los recursos de los pocos mercados activos antes que bajen las aguas y se reanude el transporte comercial. Algunas empresas y todas las escuelas han cerrado sus puertas.
Es increible el patrón de comportamientos entre la gente. A pesar de las muchas ocaciones en que han ocurrido desastres de este tipo y las muchas historias de sobrevivientes, todavía se escuchan relatos de personas que no quisieron salir de sus casas hasta que fue demasiado tarde. Personas que creyeron que los diques soportarían, personas que perdieron sus vidas de manera innecesaria.
También surgen las historias de empatía y solidaridad. Muchos estan dirigiendose a los lugares mas afectados para realizar labores de socorro y rescate. Y se nota un interes de ayudar al más necesitado con aquello que está precisando en el momento.
Aquí estoy junto a en la fila para obtener agua potable, a pesar de la tragedia... sonreímos.
Aún tenemos muchas necesidades que cubrir, pero esperamos que pronto todo mejore. Toda ayuda será bien recibida.
Todos los videos y las imagenes son de mi propiedad y pueden ser encontrados en mis cuentas de Youtube y Pixabay.