Imagen propia.
Estatuillas de oro y arcilla.
Una experta era Luisa Dolores
al querer hacer una estatuilla
pues la hacía en brillantes colores,
en el oro y también en la arcilla.
Yo iba siempre a adquirir mercancía
a su lindo comercio en el centro
y esa hermosa mujer me atraía
y se me iba esculpiendo por dentro.
Una vez me vendió tres hermosas
estatuillas de oro y arcilla
que ubiqué entre unos cuadros y rosas,
y aquello era una gran maravilla.
Mi sorpresa mayor pasó un día
cuando fui a visitarla al local,
porque Luisa Dolores había
emigrado al lejano Nepal.
Me dejó solamente una foto
y contemplo en mi casa callada
la estatuilla de corazón roto
que no es de oro ni arcilla ni nada.