El sendero de la vida | Poema.
En una caminata por la montaña,
mi padre me habló de la vida,
me recalcó su carácter y creencias,
las cosas difíciles que había pasado,
y como lo forjaron en lo que es hoy.
Escuchó también mis vivencias,
esos momentos de duda,
esas luchas internas que a veces tenía,
pero como gracias a su apoyo
hoy estaba encaminado por un buen sendero.
Sus ojos brillaron y esbozó una sonrisa,
más que éxito, el deseaba que fuera bueno,
que cada noche pudiera dormir tranquilo,
tanto en conciencia,
como con mi barriga llena.
Hasta el día de hoy guardó esas palabras,
pues más que orgulloso de lo que había logrado,
estaba orgullo por quien me había convertido,
él me dijo que llegar hasta aquí no fue fácil,
pero siempre recordaba quien estuvo para él.
Me dijo que en el sendero de la vida debía ser bueno,
que nunca sabemos quien esta sufriendo,
quien perdió a un ser querido,
quien fue despedido de su trabajo y no ha comido,
quien apenas se mantiene en pie,
tambaleando por las pruebas de la vida.
Se bueno porque tal vez nunca sepas
que esa acción desinterasa,
que esa sonrisa de aprobación,
o incluso, ese apretón de manos firme,
podría ser la única seña de amabilidad
que alguien haya recibido en mucho tiempo.