Silencio.
El autobús de las 5pm está por llegar,
el bullicio de la ciudad contrasta mi realidad,
aunque no puedo negar que hoy no me molesta,
veo desde enamorados hablando de la cena,
hasta amistades que entre ellos se bromean.
Esto me trae gratos, aunque dolorosos recuerdos,
recorriendo mi pueblo natal con amigos,
todo el ruido y la locura que vivía en casa,
con mis hermanos, primos, y hasta mi perro,
corriendo y divirtiéndose en el patio trasero.
Pero ese sonido que me mantenía cuerdo,
se silencia apenas paso a mi pequeño apartamento,
un gotera es lo único que se logra escuchar,
en este mundo lleno de calma,
que de a poco me ha ido quitando la sensatez.
Progresar en tus estudios o carrera es difícil,
requiere sacrificio, y en ocasiones, estar lejos de lo que amas,
la añoranza te estruja suavemente el corazón,
aunque puedo videollamar en cualquier momento,
al colgar, vuelvo a mi deprimente ambiente en mute.
Soy alguien de un pueblo pequeño y familia grande,
de un círculo pequeño, pero de grandes amistades,
de pocos ruidos artificiales y muchos gritos y risas,
y aunque ahora esté lejos de lo que soy,
no puedo esperar a terminar con este silencio infernal.