Antes en nuestra Venezuela y seguro otros países se podía vivir y mantener una familia con un trabajo muy particular, me sentía muy orgullosa de mi tío Francisco desde las 4 de la mañana hora local de Venezuela pasaba un ruido característico que me hacia saltar como un resorte de la cama. Corría y me asomaba en los ventanales donde entraba completa con almohada y todo. Esa era la hora que pasaba la recolectora por la calle Guevara, en esa calle me quedaba un día de la semana y que bueno que ese día que me cuidaba mi tía pasaba esta gran máquina que manejaba mi tío, su sonrisa se reflejaba por entre el vidrio de ese carro gigante. Separaban con mucha paciencia el vidrio, cartón, plástico y los desechos sólidos.
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Imagen del blog principal de 5 minutos del amigo 
Me confundía ya que aunque mi tía utilizaba la misma palabra para referirse a su trabajo, ella llegaba con otro olor.
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