Me gusta hacer métricas acerca de cuán loco puedo estar por creer en ciertas cosas en la vida, porque no soy del tipo de persona que se relacione demasiado con la gente, así que me gusta la soledad, la procuro y disfruto; y eso, desde luego, a la mayoría de la gente le resulta extraño e incomprensible respecto a mí.
Mi grado de locura es todavía un misterio para mí. A veces soy extrovertido, pero también soy muchas veces introvertido; soy un compendio de comportamientos que a familiares, conocidos y amigos les hace ruido; pero a mí no me importa un comino, porque soy auténtico y original. Y aunque esa forma de ser no me hace mejor ni peor que nadie, la verdad es que me hace estar siempre en mi centro, en mi mente, en mi ser, y por lo tanto, en perfecto conocimiento de lo que siento, pienso y soy.
Y si eso es estar loco, pues lo estoy; y ya sé que lo estoy; no me cabe duda de que soy un loco incomprendido, pero un loco incomprendido y feliz. Me gusta disfrutar de momentos de lectura, me gusta una buena música, una buena comida, una buena plática sobre un tema interesante y estimulante.
Una buena partida de ajedrez me emociona y apasiona, un programa de television que me hable de un tema interesante me gusta y me nutre. Un buen vino, una cerveza o un ron me encantan siempre.
No soy de estar hablando tonterías, tales como mentepolleces ni chismes sobre nadie; no me gusta hablar sobre nadie si no puedo decir algo positivo sobre su persona. Quiero decir que si hablo sobre alguien, procuro que sea en base a algún aspecto positivo de su personalidad y de su ser; y si no puedo decir nada al respecto, generalmente procuro callar.
Cuando no estoy de acuerdo con lo que dice una persona, busco refutar con argumentos lo que dice, en vez de atacar a la persona en cuestión con insultos y lenguaje escatológico y términos peyorativos.
Muchos piensan que estoy loco por querer vivir bien, porque ser refinado y culto; pero está bien; ser incomprendido es el indicativo de que estoy en el camino correcto, aunque admito de nuevo que sí estoy loco, en el fondo sé muy bien que es así, por pretender ser culto, refinado, centrado y moral en una cultura global cada vez más decadente y carente de todas estas cosas.
En muchas cosas parezco un caballero medieval, un ser nacido en otra época o centuria, que no puede adaptarse con facilidad a un entorno que le resulta incongruente, decadente y sin sentido.
En todo caso, sentirme libre, feliz y contento es mi norte, soy responsable y celoso de los míos, y procuro su felicidad tanto como me es posible; pero en cuanto a mí, puedo decir que mi felicidad me hace ser alguien transparente, honesto y sincero, y tal vez hasta un poco inocente. ¿También estaré loco por pensar que hemos venido a este mundo a ser felices y no a complicarnos con cosas intrascendentes?
No significa que no pueda estar ni compartir con otras personas; ni que no me gusten otras actividades más allá de las que he mencionado, pero en general, las que mencioné, son del tipo de cosas por las que te etiquetan de inmediato como alguien loco, o mínimo, como alguien poco convencional.
De cualquier forma, cuando no eres como la mayoría de la gente es, y como la mayoría de la gente espera que seas, entonces te tildan de extraño, loco o excéntrico. Como sea, he comprobado que la vida es más divertida y nutritiva si somos lo suficientemente valientes como para diferenciarnos de los demás sin tener que justificarnos. Yo no quiero ser como todos los demás; no veo ninguna ventaja en eso que la mayoría de la gente llama "ser normal", por lo que prefiero ser yo mismo, una persona con defectos y virtudes que constantemente busca sentirse bien sin hacer daño a los demás. Si eso es estar loco, entonces recalco que estoy loco de remate.
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Nos vemos en la próxima...
Hasta otro post, en otro día del Universo conocido!