Cuántas veces, dejé de ver tu rostro y de escuchar tú voz.
Cuántas veces, no te abracé y dejé de escuchar tú, te amo.
Cuántas veces, dejé de sentir tú bendición y de escuchar tus plegarias por mí.
Cuántas veces, dejé de mirar tus ojos cargados de bondad y experiencia.
Cuántas veces, dejé de comer a tú lado y de tomar tú mano.
Cuántas veces, dejé de recordarnos, tú joven y yo niño.
Cuántas veces, deje de pensarte como mi guía.
Cuántas veces, deje de entender, que la vida agrietó tú piel.
Cuántas te grité, por no entender, que los años pasan.
Cuántas veces, pensé que debías caminar a mi ritmo.
Cuántas veces, simplemente no te entendí
Cuántas veces, dejé de amarte
Y hoy desesperado, cuántas veces, para qué.
Para qué entender, cuántas veces, dejé de hacer, si ya no estás.
Y hoy ni mi llanto, ni me recuerdo podra cambiar, lo que el tiempo y la vida se llevó.