Todo está bien,
estas tres palabras tienen la fuerza necesaria para calmar los miedos y aceptar lo que es.
Todo está bien porque todo es como debe ser, que no siempre coincide con lo que tú quieres que sea.
Todo es, a su manera, perfecto, y tu esfuerzo por no aceptar e ir en contra de la naturaleza de la vida, no hace sino anclarte al pasado, potenciar el sufrimiento y dirigir tu energía a la oscuridad, donde no tienes nada que hacer.
Aceptar que todo está bien te ayuda a fluir con lo que pasa, con la vida, y actuar desde ahí.
Todo está como debe estar, según su curso, según su orden.
Solo desde la aceptación, puedes enfocar la energía en construir tu camino, en disfrutar cada uno de tus pasos.
Todo está bien, en su orden natural, y tú también.