
Una imagen vale mas que mil palabras
Amigos de #hive, es mi segunda participación en este reto, tan significativo, porque nos mantiene tan motivados, que no tenemos tiempo para el ocio. ¡Gracias
Hive account@freewriter y
Hive account@freewritehouse!
Te invito a participar, sé que te va a gustar tanto como a mi.

Veo: La silueta de una mujer, reclamando, señalando o bien, amenazando, con ese dedo... ¡Por Dios qué puntiagudo es! Parece una bruja de cuentos de terror, la imagen de un conductor, con rostro de miedo, que toca los botones del tablero del auto que conduce. Eso sí un buen detalle, ¡Usa el Cinturón de Seguridad! y en el marco inferior de la foto, unas palabras en alemán. Es un Villancico de tradición alemana" Hay un nombre debajo,
Hive account@mariannewest y la firma de quien hizo el dibujo pues parece hecho a lápiz,

Siento: Que el conductor está asustado, tal vez al ver la sombra de una mujer que lo amenaza. Tiene mucho frío. Intuyo que la vieja fea lo regaña y por eso acelera la velocidad del auto.

Sucede que...
“Se escaparon sus Demonios”
Vicente es un personaje muy solitario y triste. Sus padres fallecieron trágicamente, y quedó sin compañía con tan solo 8 años. A partir de ese momento, su compañera inseparable siempre fue la imaginación, pues vivía en un lugar muy apartado del pueblo. Era toda una extensión de terreno, no se veía un alma. Así se crió…
Por fortuna sus padres eran agricultores y algo de eso aprendió, sembraba para comer. Con el tiempo, comenzó a sentir deseos extraños por la ausencia de alimentos, acabando con los animalitos que quedaban de la granja. Lo raro era que no los cocinaba, los consumía crudos. Agotadas las reservas en la despensa, comenzó a visitar en su auto, los pueblos más cercanos, para abastecerse. Lo triste era que aprovechaba a los más débiles, los niños, los convencía de alguna manera, y caían en su trampa. Así pasó un buen tiempo.
Nadie lo supo hasta que una anciana sintió curiosidad pues notaba algo extraño; lo siguió y descubrió horrores nunca vistos, ni tan siquiera imaginados. Vicente practicaba el canibalismo literalmente. Él la atrapa, pero no le apetecía comer carne de anciana. La mantuvo atada en el sótano de la vieja casa, hasta que ella no soportó ver y sentir, las locuras y demonios desatados en aquel ser, que no parecía humano cuando engullía a sus presas con sadismo y placer. Todo ello causó la muerte de la anciana.
Ante el olor nauseabundo e insoportable, para su gusto, decidió llevar el cadáver y lanzarlo al fondo de un barranco.
Aún pasado un tiempo prudencial, Vicente recordaba a aquella mujer... Tenía frecuentes sobresaltos, y aparentemente ya no soportaba, sentir sobre sus espaldas el peso de todos los crímenes que había cometido a lo largo de su nefasta vida. Digamos que estaba “recapacitando”
Una noche se despertó sobresaltado al escuchar unos gritos fuera de casa. Era una poblaba que venía tras su humanidad. Él de inmediato y conocedor de sus espacios, subió a su camioneta y huyó . Se salvó de morir a manos de la gente. En el camino no podía evitar imaginar a la vieja insultando, y amenazando con su largo y puntiagudo dedo. Sentía en la espalda, hasta la respiración y aire caliente del aliento de la mujer.
Estaba tan distraído y absorto, con tantas locuras en su cabeza, que al tratar de esquivar un animal que cruzaba la vía, percibió la sombra de la fatalidad que lo amenazaba, sin percatarse de que estaba frente a un despeñadero profundo. Se descuidó y cayó estrepitosamente. Ya en el fondo, su cuerpo traqueteaba, como si cada uno de sus miembros se desprendieran entre sí. Pero no fue así. Había caído sobre los huesos de sus víctimas, que lo estaban aguardando.