Volvía de recoger un mercado que le habían regalado. Se topó con dos niños de triste semblante. Preguntó: ¿Me ayudan?
Aunque débiles; cada uno tomó una bolsa, caminando juntos con pasos cansados.
Al llegar dijo: Esperen. Trajo pan, fruta y leche; los tres comían agradeciendo lo recibido.