Todos los días salgo a caminar temprano cuando aún el tráfico no es tanto. Me gusta desayunar ligero, disfruto mucho de los tacos de vapor, son algo grasosos, pero sirven de algo mientras llega la hora de comer. No son muchos las opciones que hay para acá. Hoy decidí caminar un poco más y visitar un puesto de tacos que está seis cuadras más lejos, pero al llegar ahí me encontré que el puesto no estaba. Hasta la manta de promoción habían quitado. Y luego me dije. Ya hay menos competencia y la vida de jubilado es un poco aburrida, a veces. Tal vez sea tiempo de poner un puesto de tacos yo también.
Patozo