Un vació que te llena
Dos jarras de café por la mañana
Saludarte tres veces es una pena
Te esperé como un gato en la ventana.
La bronca temblorosa
del eterno anciano
la suave estrofa
Del sempiterno piano
El abuelo ya no baila con sus dedos
en la pista en blanco y negro
A las melodías le puso freno
Ya no quiere que de la cama lo alcemos
Un metrónomo le acompaña
bip, bip, bip. Mi abuela ya cansada,
no recuerda la melodía de campaña
que yo de niño escuchaba.
Participación semanal del Club de poesía de
