Esta carta de Lu a Roro representa una creatividad brillante. Me encanta cómo la imagen de los gondoleros se convierte aquí en excusa para hablar del arte con una perspectiva 'realista' como si Renoir no fuera un pintor, sino un viejo cómplice de sus conversacione. Hay algo conmovedor en ese detalle de Lu imaginando qué hubiera hecho el artista con la imagen, para luego poner, entre líneas, que todo fue solo un juego de admiración. ¡Qué forma más original de abordar la iniciativa! La foto ya no es solo una postal parisina (o tal vez veneciana) sino el telón de fondo de una confesión a media voz entre personajes 'reales'. Admirable encontrar estas voces ficticias que, curiosamente, nos revelan tanto sobre cómo miramos el arte... y a quienes amamos a través de él.
RE: A Picture is Worth a Thousand Words