Desde pequeño e tenido una fuerte atracción por la música, una atracción que no lograba entender.
Era normal entrar a la casa y verme con un bolso simulando que era un acordeón, bailando o cantando canciones de los adolescentes, también era normal ver a mi hermano dibujando cosas extraordinarias pero,
estas cosas que amábamos hacer no eran acordes a nuestro contexto, pues al entrar a nuestra casa se podían encontrar con muchas fotos de militares que adornaban toda la pared, pero en una esquina había un cuadro pintado con óleo, era un atardecer y estaba firmado por un tal Efrain.
Un día buscando entre las cosas viejas y guardadas del abuelo encontré en una bolsa llena de polvo una guitarra toda rota y vieja, me sentí emocionado, pues era la primera vez que tocaba un instrumento musical así no sirviera y además que era del abuelo, más adelante me enteré que la persona que firmaba el pequeño cuadro de la esquina era mi abuelo paterno.
Hoy frente a ese cuadro viejo hay dos más que lo acompañan y son firmados por mi hermano, también hay una guitarra que dejé, en ocasiones se escucha una voz cantando por toda la casa a cualquier hora.
Crecimos entre militares, con historias de armas, operativos y condecoraciones pero, fue suficiente un viejo cuadro y un cuatro roto para encontrar el arte escondido de la familia, un arte que logramos denominar talento y que nos acompaña desde toda la vida. Me gustaría conocer las cosas que inspiraron a mis abuelos a tocar y pintar pero, como no es posible nos dedicamos a llevar con orgullo esos talentos, y luchar para que muchas personas conozcan lo que heredamos de nuestros ancestros
Richard Suarez.