Dos caritas extrañas
me miran desde la ventana,
el amor es un lujo
que no alcanzo a pagar
en estos días,
me he acostumbrado a ver tu rostro
en las cosas ambiguas.
Mi corazón sediento de cariño
empieza a justificar tu indiferencia
y me enseña a ver como sería vivir sin ti.
El saber que nunca me amarás
me hace sentirme un poco más tranquilo.
Levantó mi café
y brindo por tu...