Imagen editada con Canva. Fuente de la imagen: Pexels
Muchas veces tengo sueños revueltos, de esos cuyos recuerdos son tan vagos y borrosos. Sueño de todo: desde bodas hasta personas que en mi vida he visto, pero que sé que existen.
Un ejemplo de esos sueños fue el de anoche. Por lo que podía recordar, había soñado que iba al bautizo de uno de los hijos de un amigo de la facultad. Recuerdo que estaba discutiendo con una mujer que se parecía a una actriz que vi por la televisión; esa misma persona me cuestionaba que por qué había cedido mi lugar al hijo de un invitado. Yo le dije que era porque sus padres estaban junto a mí y el niño no tenía en dónde sentarse. Además, le recalqué que no tenía nada de malo, que podía encontrar otro lugar.
De ahí pasé a otro sueño, en donde me encuentro en un hotel con la esposa de un amigo. Ella me había ayudado a maquillarme. Creo que iba a salir para otro lado, creo que a pasear o a asistir a una boda.
A partir de ahí, los recuerdos son borrosos, como cualquier sueño extraño y revuelto que tengo desde hace décadas. Por supuesto, de vez en cuando me paro a pensar en su significado, pero al final concluyo que son reflejo de la vida cotidiana y que carecen de significado.
