Saludos a la comunidad Hive Argentina.
Esta es mi presentación en esta comunidad y agradezco a Hive Argetina el poder disponer de este espacio para esta publicación. También agradezco a su invitación para participar en la iniciativa de esta comunidad sobre salud mental por mi condición de “experto”.
En este mes de octubre se han publicado en Hive bastantes textos relacionados con la “salud mental”, algunos muy acertadas desde mi punto de vista. Por tanto, no ha sido mi intención repetir lo que ya se había publicado y dicho con anterioridad. Por lo que me decidí a abordar las causas de la depresión y de la ansiedad, en concreto a una de ellas: la soledad no elegida.
Como he dicho, se ha publicado tanto que repasando lo publicado en la comunidad de Hive Argentina, me he encontrado con una publicación de también dedicada a las causas de la “enfermedad mental”. En la publicación de
también se aborda este tema en lo que aparece nombrado como “desconexiones”. Al menos, puedo decir que tuve el acierto, o la suerte, de no escoger para tratar aquí las mismas causas ya abordadas, sino otra.
Sobre los expertos
[Esta sección, aunque considero que es importante, el lector la puede saltar y pasar al punto siguiente. El texto no pierde su sentido si no se lee.]
Sobre esta invitación, que he aceptado sin pensármelo ni una vez por venir de un amigo, mi estimado , quisiera aclarar alguna cuestión sobre lo que opino de los “expertos”.
No voy a negar que algo de experiencia tengo sobre el tratamiento de lo que se llama “enfermedad mental”. Pertenezco al Colegio de la Psicología de Madrid con el número de colegiado M-20860 y formo parte de la División de Psicoterapia del Consejo General de la Psicología de España. Además de años de formación permanente, con dos masters post-grado en psicoterapia, cargo con varias décadas de ejercicio profesional. Por tanto, creo que se me puede considerar un “experto” en el tema.
Sin embargo, no quiero comenzar mi exposición sin dejar clara una advertencia. Duda de los “expertos”, de todos, incluyéndome a mi. Esta no es una posición nihilista, simplemente, la duda es parte fundamental de todo pensamiento racional y que se tenga por científico. Por otra parte, la “verdad” no es patrimonio exclusivo de los “expertos” ni se encuentra sólo en la ciencia.
Esta aclaración es necesaria, ya que al abordar las causas de la depresión he tomado como fundamento el libro de alguien que, en principio, no es un “experto” en salud mental, es un periodista. Sin embargo, es un libro lleno de referencias a la investigación más moderna y las conclusiones expresadas en el libro están fundamentadas en esta investigación.
En este punto no puedo dejar de citar a Robert Shapiro (Orígenes. 1986):
La ciencia no avanza mediante declaraciones o consensos, sino mediante la experimentación.
Además, en esta publicación habrá una división clara entre lo que es opinión y lo que son afirmaciones sustentadas en la experimentación.
Johann Hary: conexiones perdidas
La soledad flota hoy sobre nuestra cultura como una niebla espesa. Nunca ha habido tanta gente confesando que se siente sola. Me pregunté si esto podría estar relacionado con el auge aparente dela depresión y la ansiedad.
Johann Hary
Johann Hari, periodista, tras años de haber sufrir depresión y ansiedad, publica en 2018 el que creo que es uno de los grandes libros sobre salud mental del siglo XXI: “Conexiones perdidas: causas reales y soluciones inesperadas para la depresión”.
El libro, es el resultado de una investigación que llevó a su autor a viajar por el mundo en busca de los trabajos más recientes sobre las causas de la depresión y de la ansiedad. Llegando a la conclusión de que las raíces de la depresión se encuentran en la vida real de las personas, y no en la bioquímica del cerebro.
La investigación posterior a 2018 sigue siendo consistente con la afirmación de Johann Hari en cuanto a que la bioquímica cerebral no es la causa principal de la depresión.
El 20 de junio de 2022 la revista Nature publicaba una revisión sistemática sobre las pruebas del papel de la serotonina en la causa de la depresión. La conclusión de este trabajo puede parecer sorprendente. La investigación, conducida por Joanna Moncrieff (miembro de la División de Psiquiatría del University College de Londres y del Departamento de Investigación y Desarrollo, del Hospital Goodmayes, North East London NHS Foundation Trust, Essex, de Reino Unido), es clara y contundente en sus conclusiones:
Las principales áreas de investigación sobre la serotonina no brindan evidencia consistente de que exista una asociación entre la serotonina y la depresión, y no respaldan la hipótesis de que la depresión es causada por una actividad o concentraciones reducidas de serotonina. (traducido del inglés con DeepL)
Se puede objetar, que si bien no todas las depresiones tienen una causa bioquímica, hay depresiones endógenas, causadas por estos desequilibrios en el cerebro. Por tanto, podría coexistir dos tipos de depresiones: depresiones reactivas, conectadas con la vida y otras de tipo biológico, las endógenas.
Depresión reactiva / depresión endogena
El trabajo sobre esta cuestión de los científicos sociales George y Tirril es importante. Investigaron las causas de la depresión por numerosos países. Descubriendo, que tanto los factores desencadenantes como los protectores de la depresión son los mismos en todo el mundo.
Por ejemplo, los bajos índices de esta “enfermedad” en el País Vasco rural se deben a la protección de la comunidad y a la ausencia de experiencias traumáticas. Mientras que en lugares como Zimbabue, donde las experiencias traumáticas son generalizadas y la comunidad no protege a muchas de las víctimas, la depresión está muy extendida.
Los resultados de esta investigación muestran que no se puede hablar de depresiones endogenas y reactivas. Todas, y estos autores insisten en ello, todas las personas deprimidas han pasado por momentos difíciles en su vida, coincidiendo dos variables: sufrir una experiencia muy negativa junto a la existencia de factores de estrés e inseguridad prolongados en el tiempo.
Por ejemplo, George y Tarril hallaron que no tener amigos o una pareja que cumpla una función de apoyo en circunstancias muy negativas aumenta la probabilidad de deprimirse un 75%.
Pero, si la causa de la depresión no se encuentra en la biología, ¿Cuál sería la causa o causas de la depresión?
La soledad no elegida
Johann Hary detecta nueve causas de la depresión de las cuales sólo abordaré una: la soledad no elegida. Esa que sentimos aunque estemos rodeados de otras personas.
En la década de 1990 John Cacioppo comenzó su investigación sobre la relación entre sentirse solo y desconectado del mundo con posibles cambios en el cerebro y en el cuerpo
En un primer experimento pidió a 100 estudiantes que durante unos días llevaran un aparato que media el ritmo cardíaco. En esos días, mediante un busca los sujetos recibían un aviso para que pararan de su actividad normal y tomaran nota del ritmo cardíaco y el grado de soledad que sentían. John Cacioppo y su equipo comprobaron que sentirse solo disparaba los niveles de cortisona, siendo la soledad profunda tan estresante como recibir un puñetazo en la cara por un desconocido.
Jonh continuó investigando. En otro experimento trató de averiguar si la soledad no elegida podía desencadenar una depresión.
Para ello dividió un número de sujetos en dos grupos (A y B). A los sujetos del grupo A, mediante hipnosis, se les indujo a recordar momentos de su vida en la que se sintieron solos. Al grupo B se le indujo a recordar momentos de su vida en los que se sintieron acompañados y apoyados. La conclusión de esta investigación al comparar los dos grupos no dejó dudas para John Cacioppo:
Lo más asombroso es que la soledad no es el mero resultado de la depresión, sino que aboca a la depresión.
John “el curioso” continuó investigando sobre el tema. En una población cercana a Chicago comenzó a seguir a 229 sujetos no deprimidos con edades comprendidas entre los cincuenta y los setenta años. John Capaccio no tenía ninguna de duda de que con el paso de los años alguno de estos sujetos se deprimiría. Con este seguimiento trataba de averiguar si la depresión causaba los sentimientos de soledad o era la soledad no deseada la causante de la depresión. Para averiguarlo, una vez al año estos sujetos eran estudiados por John capaccio y su equipo en su laboratorio.
Tras cinco años de investigación los resultados mostraban que la soledad no elegida precedía a la depresión. Primero es la soledad y después llega la desesperanza.
Estos estudios, y alguno otro que no he mencionado, llevan a la John Capaccio a la conclusión de que la soledad forma una parte muy significativa de las causas de la depresión y de la ansiedad.
La epidemia de depresión y ansiedad
Johann Hari sostiene que el aumento de la depresión y de la ansiedad, la generalización de los sentimientos de soledad y de vulenerabilidad, en las sociedades llamadas más avanzadas se debe a los cambios en los hábitos de vida.
Cada vez nos encontramos con menos personas con las que compartir cosas significativas, cosas que son importantes para nosotros y que también son importantes para el que nos escucha.
En Estados Unidos, desde el campo de la sociología se lleva décadas preguntado a sus ciudadanos: ¿cuántos amigos íntimos tiene? Cuando este estudió comenzó, la media de amigos íntimos por persona era 3. La cifra se ha ido reduciendo con el paso del tiempo, y en 2004 la respuesta más habitual era 0.
El sociólogo Putman ha demostrado, basado en investigaciones sobre los nuevos hábitos de las sociedades del occidente, que:
prácticamente todas las formas de reunión familiar fueron a la baja durante el último cuarto del siglo XX.
Estamos viviendo una crisis, que Johann Hari denomina como social, en la que nos sentimos solos sin haberlo elegido como nunca antes en la historia de la humanidad:
las estructuras que garantizan que nos cuidáramos los unos a los otros -desde la familia al vecindario- se derrumbaron. Nos embarcamos en un experimento para comprobar si los humanos podíamos vivir solos.
Este “experimento” del que habla J. Hari ha conducido a gran parte de la humanidad al hecho de que sentirse significativo e importante para otros ese vuelve cada día más difícil.
Entre las múltiples formas de llenar este vacío, esta soledad no elegida, se encuentran las múltiples formas de comunicación banal y vacía tan presente en las redes sociales. Comunicación sin cuerpo, culto a uno mismo/misma, sin reales lazos afectivos, en la que mostramos a gente desconocida lo que somos capaces de hacer, hasta lo más extravagante, esperando un montón de visitas o likes o monetización: es decir, reconocimiento.
Lo precario de este “reconocimiento” en este mundo de apariencias, de constante sobre-excitación, de huida de nuestro vacío, creo que lo podemos medir por sus resultados. Cada día la depresión y la ansiedad son fenómenos más extendidos.
Conclusión
La conclusión de J. Hary es la siguiente: aunque parece que estamos condenados a vivir a solas con nuestra propia tristeza, la única forma de salir de la soledad no buscada, esa que nos condena a la depresión y a los estados de ansiedad, es reconectarse con los demás. Compartir las cosas que nos importan como nuestros anhelos, nuestras dudas, nuestras emociones con personas que nos hagan sentir valiosos y nos den seguridad.
Esta es la opinión de J. Hary.
En conexiones perdidas se abordan otras ocho causas de la depresión y de la ansiedad. Por hoy, nos quedamos aquí.
Espero que si has llegado hasta aquí te haya gustado esta publicación. muchas gracias por la visita
Greetings to the Hive Argentina community.
This is my presentation in this community and I thank Hive Argetina for providing this space for this publication. I also thank for his invitation to participate in the initiative of this community on mental health because of my “expert” status.
In this month of October quite a few texts related to “mental health” have been published in Hive, some of them very accurate from my point of view. Therefore, it was not my intention to repeat what had already been published and said before. So I decided to address the causes of depression and anxiety, specifically one of them: unchosen loneliness.
As I said, so much has been published that reviewing what has been published in the Hive Argentina community, I came across a publication by also dedicated to the causes of “mental illness”. In
's publication, this topic is also addressed in what appears named as “disconnections”. At least, I can say that I had the good fortune, or luck, not to choose to treat here the same causes already addressed, but another one.
About the experts.
[This section, although I consider it important, the reader can skip it and move on to the next point. The text does not lose its meaning if it is not read].
About this invitation, which I have accepted without thinking once because it comes from a friend, my dear , I would like to clarify some question about what I think of the “experts”.
I will not deny that I have some experience on the treatment of what is called “mental illness”. I belong to the College of Psychology of Madrid with the number M-20860 and I am a member of the Division of Psychotherapy of the General Council of Psychology of Spain. In addition to years of continuing education, with two post-graduate masters in psychotherapy, I have several decades of professional practice. Therefore, I believe I can be considered an “expert” on the subject.
However, I do not want to begin my presentation without making clear a warning. Doubt the “experts”, all of them, including me. This is not a nihilistic position, simply, doubt is a fundamental part of all rational and scientific thinking. On the other hand, “truth” is not the exclusive patrimony of “experts” nor is it found only in science.
This clarification is necessary, since in addressing the causes of depression I have taken as a basis the book of someone who, in principle, is not an “expert” in mental health, he is a journalist. However, it is a book full of references to the most modern research and the conclusions expressed in the book are based on this research.
At this point I cannot fail to quote Robert Shapiro (Origins. 1986):
Science does not advance by declarations or consensus, but by experimentation.
Moreover, in this publication there will be a clear division between what is opinion and what are statements supported by experimentation.
Johann Hary: Missing Connections
Loneliness hangs over our culture today like a thick fog. Never have so many people confessed to feeling lonely. I wondered if this might be related to the apparent rise of depression and anxiety.
Johann Hary
Johann Hari, a journalist, after years of suffering from depression and anxiety, published in 2018 what I believe is one of the great mental health books of the 21st century: “Missed Connections: Real Causes and Unexpected Solutions for Depression”.
The book, is the result of research that led its author to travel the world in search of the most recent work on the causes of depression and anxiety. Coming to the conclusion that the roots of depression lie in people's real lives, and not in the biochemistry of the brain.
Post-2018 research remains consistent with Johann Hari's assertion that brain biochemistry is not the root cause of depression.
On June 20, 2022 the journal Nature published a systematic review on the evidence for the role of serotonin in causing depression. The conclusion of this paper may seem surprising. The research, conducted by Joanna Moncrieff (a member of the Division of Psychiatry, University College London and the Department of Research and Development, Goodmayes Hospital, North East London NHS Foundation Trust, Essex, UK), is clear and forceful in its conclusions:
The major areas of serotonin research do not provide consistent evidence for an association between serotonin and depression, and do not support the hypothesis that depression is caused by reduced serotonin activity or concentrations.
It can be objected, that although not all depressions have a biochemical cause, there are endogenous depressions, caused by these imbalances in the brain. Therefore, two types of depressions could coexist: reactive depressions, connected with life and others of biological type, the endogenous ones.
Reactive depression / endogenous depression
The work on this issue by social scientists George and Tirril is important. They investigated the causes of depression in numerous countries. They found that both the triggering and protective factors of depression are the same throughout the world.
For example, the low rates of this “disease” in rural Basque Country are due to community protection and the absence of traumatic experiences. Whereas in places like Zimbabwe, where traumatic experiences are widespread and the community does not protect many of the victims, depression is widespread.
The results of this research show that one cannot speak of endogenous and reactive depression. All, and these authors insist on this, all depressed people have gone through difficult moments in their lives, with two variables coinciding: *suffering a very negative experience together with the existence of stress and insecurity factors prolonged over time.
For example, George and Tarril found that not having friends or a supportive partner in very negative circumstances increases the likelihood of becoming depressed by 75%.
But if the cause of depression is not found in biology, what would be the cause or causes of depression?
Unchosen loneliness
Johann Hary detects nine causes of depression of which I will address only one: the unchosen loneliness. The one we feel even though we are surrounded by other people.
In the 1990s John Cacioppo began his research on the relationship between feeling lonely and disconnected from the world with possible changes in the brain and the body.
In a first experiment, he asked 100 students to wear a device that measures heart rate for a few days. On those days, the subjects were paged to stop their normal activity and take note of their heart rate and the degree of loneliness they felt. John Cacioppo and his team found that feeling lonely triggered cortisone levels, with profound loneliness being as stressful as being punched in the face by a stranger.
Jonh continued his research. In another experiment he tried to find out whether unchosen loneliness could trigger depression.
To do this he divided a number of subjects into two groups (A and B). The subjects in group A were induced by hypnosis to recall times in their lives when they felt lonely. Group B was induced to recall moments in their lives in which they felt accompanied and supported. The conclusion of this research comparing the two groups left John Cacioppo in no doubt:
The most amazing thing is that loneliness is not merely the result of depression, but abruptly leads to depression.
Curious John continued his research on the subject. In a town near Chicago he began to follow 229 non-depressed subjects between the ages of fifty and seventy. John Capaccio had no doubt that over the years some of these subjects would become depressed. With this follow-up he was trying to find out whether depression caused the feelings of loneliness or whether it was the unwanted loneliness that caused the depression. To find out, once a year these subjects were studied by John Capaccio and his team in his laboratory.
After five years of research, the results showed that unwanted loneliness preceded depression. Loneliness comes first, and then comes hopelessness.
These studies, and some others that I have not mentioned, lead John Capaccio to the conclusion that loneliness forms a very significant part of the causes of depression and anxiety.
The epidemic of depression and anxiety
Johann Hari argues that the increase in depression and anxiety, the generalization of feelings of loneliness and vulnerability, in the so-called more advanced societies is due to changes in life habits.
We find ourselves with fewer and fewer people with whom to share meaningful things, things that are important to us and that are also important to the listener.
In the United States, the field of sociology has been asking its citizens for decades: how many close friends do you have? When this study began, the average number of close friends per person was 3. The figure has decreased over time, and in 2004 the most common answer was 0.
Sociologist Putman has shown, based on research into the new habits of Western societies, that:
practically all forms of family reunion went downhill during the last quarter of the 20th century.
We are living through a crisis, which Johann Hari calls a social crisis, in which we feel alone without having chosen to be alone as never before in human history:
the structures that ensured that we cared for one another-from family to neighborhood-collapsed. We embarked on an experiment to test whether humans could live alone.
This “experiment” of which J. Hari speaks has led much of humanity to the fact that feeling significant and important to others is becoming increasingly difficult.
Among the many ways to fill this void, this unchosen loneliness, are the many forms of banal and empty communication so present in social networks. Communication without body, cult of self, without real emotional ties, in which we show unknown people what we are capable of doing, even the most extravagant, hoping for a lot of visits or likes or monetization: that is, recognition.
The precariousness of this “recognition” in this world of appearances, of constant over-excitement, of escape from our emptiness, I think we can measure it by its results. Every day depression and anxiety are more widespread phenomena.
Conclusion
J. Hary's conclusion is the following: although it seems that we are condemned to live alone with our own sadness, the only way out of unwanted loneliness, that which condemns us to depression and anxiety states, is to reconnect with others. To share the things that matter to us such as our longings, our doubts, our emotions with people who make us feel valuable and give us security.
This is the opinion of J. Hary.
Eight other causes of depression and anxiety are discussed in Missed Connections. For today, we will stay here.
I hope if you made it this far you liked this post. Thanks so much for visiting.
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