El hospital olvidado
Nuevas instalaciones lo habían sustituido y ahora la salud estaba en manos de profesionales conscientes que con la ayuda de la tecnología habían recuperado la salud de la población.
Las nuevas generaciones no recordaban que aquello hubiese sido un hospital.
Pero como suele ocurrir en los pueblos pequeños hay historias que van pasando de boca en boca y a mí me llegó una que no me pareció tan descabellada.
El abuelo de la tía de una amiga, le contó que tenía unos conocidos que trabajaron allí hacía unos cinco años.
Se decía que en ese lugar habían visto a todos los personajes que aprovecharon la pandemia para desaparecer del ámbito público. Le temían más a las represalias del pueblo que al virus que azotó al planeta.
Efectivamente después de aquello no habían podido hallarlos en ningún registro de fallecidos ni de exiliados.
Según me contaron, a uno de ellos lo habían dejado entrar en un ala oculta. Él iba con cierto reparo pero cuando lo vio no pudo evitar el asombro y hasta el alivio al comprobar el estado mental del personaje.
Su aspecto era tragicómico las descargas eléctricas que le aplicaron le daban un aire de monstruo parecido al de los dibujos animados.
Dibujo de mi autoría
Lo único que mantenía de su aspecto anterior era su bigote característico y pasado de moda.
No recordaba su nombre, ni el de ninguno de los que le acariciaban la capa mugrosa que llevaba siempre.
También había contado que en aquel lugar había megáfonos que repetían una y otra vez mensajes con la voz de un muerto. Él pensaba que quizás eso fue lo que ocurrió.
Un cortocircuito entre vivos y muertos creó un nuevo plano para ciertos individuos lapidados para siempre en el hospital del pánico.
Esta es mi entrada al concurso de escritura de
Espero que hayan disfrutado de la lectura.