El hacer senderismo se ha vuelto una de mis actividades favoritas, sobre todo a lugares nuevos. En la isla de margarita hay un lugar, específicamente un cabo muy poco visitado, anhelado por muchos por la dificultad del acceso del mismo. Tiene como nombre "Cabo negro" Ubicado cerca de en Playa el Agua, y ha llegado mi momento de recorrerlo, conocerlo y explorarlo.
The group of hikers picked up at a central point, where there was a bus to begin our trip, which was scheduled for 1 P.M.
The journey to the starting point of the walk, located on Playa El Agua, was approximately 30 minutes. Where from the beginning everything was a paradise, super clean beaches, the incredible blue color of the sea and small cacti with pitigüey, the fruit of this xeric plant.
Cabo negro, al ser bastante aislada del resto de las playas y civilización, realmente me daba algo de miedo el recorrerla, y más aún sola. Por ello me dirigí con un grupo de excursionistas acostumbrados a recorrerlas, donde ellos saben los caminos, y el horario adecuado para caminar.
El grupo de senderistas me recogieron en un punto céntrico, donde se encontraba un bus para emprender nuestro viaje, el cual estaba pautado para la 1 P.M, e l recorrido hasta el punto de inicio de caminata, ubicado en playa el agua, fue de 30 minutos aproximadamente. Donde desde el inicio todo fue un paraíso, playas superlimpias, el color azul del mar increíble y pequeños cactus con pitigüey , fruto de esta planta xerófila.
El panorama de entrada era inexplicable, viendo en una misma toma, diversos tipos de azules, cada uno más lindo y puro que el otro, el espuma del mar al chocar las olas.
La caminata fue bastante agotadora desde el principio, probablemente haya sido porque no elegimos la mejor hora, ya que el sol se encontraba en el punto más alto, provocando algo adicional de cansancio y deshidratación, para llegar a este punto ya había pasado unos 2 cerros, en el que el equilibrio era indispensable para el camino. Este tercer cerro era la primera vista alta del sendero. Cada uno de los tres cerros, encima de mi brazo a lo largo, se tienen que caminar, ya que justo detrás ellos se encuentra nuestro destino.
Este sendero era similar a una montaña rusa, en un cerro caminábamos muy alto, y de repente bajábamos a orillas del mar... donde encontrábamos diferentes tomas y vistas del lugar.
Este último cerro que pasamos tenía un camino formado por ramas, que han ido formando los transeúntes frecuentes que realizan senderismo; sin embargo, era algo complejo al tratar de esquivar piedras, plantas con filo y ramas punteagudas.
Ya en este punto podíamos visualizar claramente nuestro destino, cabo negro, la isla más al norte de la isla de margarita, la cual es separada por un fragmento de arena en la que ambas playas, a pesar de encontrarse una al frente de la otra poseen características diferentes una es cálida y la otra muy fría.
El llegar a este punto es bastante satisfactorio, es una de las perspectivas al ver dos piedras enormes, en las que en medio de ellas, a los laterales, hay piedras más pequeñas en las que rompen las olas de manera brusca.
Al bajar, me encontraba en el dilema en qué playa bañarme; sin embargo, cuando lograba ver las olas me daba un poco de miedo, eran enormes, y una solo podía arrastrarme, ja, ja, ja. Al final, merendé un sandwich con jugo. Y luego de respirar este aire tan puro a la orilla del mar decidí caminar entre las rocas...¡Ya luego decidí el agua fría!
Luego tomamos nuestras cosas y empezamos a subir una de las montañas de al lado para apreciar de más cerca el atardecer, aquí admiramos todos los colores, matices del sol escondiéndose de nuevo.
Debo admitirles que esta es mi fotografía favorita, actualmente es mi fondo de pantalla en varios de mis dispositivos. Me encanta.
Decidí descender un poco, para visualizar y tomarme unas fotos en un punto más bajo, pero realmente ya sentía algo de vértigo, era bastante alto y era bastante inestable.
El atardecer fue bastante extraño, de un lado el atardecer destellaba colores naranjas amarillos, mientras que por el otro el sol con un color naranja intenso se escondía bajo un cielo completamente azul. Particularmente me parecía extraño, esperaba el cielo completamente naranja como usualmente sucede aquí en la isla.
Acá podemos observar ambas puntas de las orillas de las playas, desde otra perspectiva y con el sol más bajo, podemos observar otros detalles.
Empezamos el camino de regreso ya con los últimos rayos de sol, para prevenir algunas caídas que de igual forma surgieron. A mitad de camino ya había anochecido y todo estaba absolutamente oscuro, teníamos que tomar nuestros teléfonos para utilizarlo de linterna, lo que hacía el retorno un poco más peligroso; sin embargo, la caída que sufrió uno de mis compañeros fue mínima.
En este episodio de senderismo, experimente varias emociones. Desafío, valentía, entusiasmo, adrenalina y mucho miedo. ¡Cada paso valía la pena, sin duda volvería a repetirlo!
Thanks for your support. I hope you enjoyed reading my post, and you find this experience in hiking through Margarita interesting. I invite you to follow me to continue sharing more experiences together ❤️.