In this sixth installment of Museums of Buenos Aires, I'm going to set art aside and show you a site that commemorates history. Therefore, more than artistic works—though there are some—this place tells the story of one of the most infamous episodes in our modern history, framed within the Second World War, which is worth remembering: the Holocaust.
En esta sexta entrega de Museos de Buenos Aires voy a dejar el arte de lado y voy a mostrarles un sitio que conmemora la historia. Por ende, más que obras artísticas - que igual las hay - en este lugar se muestra el relato de uno de los episodios más infames de nuestra historia moderna, enmarcado en la segunda guerra mundial, que vale la pena recordar: el Holocausto.
By now, we all know what happened in Europe and the world between 1939 and 1945. Terms like extermination, Nazism, Hiroshima, ghettos, and figures like Hitler and Goebbels are familiar names. We also know that before, during, and after the war, many Jews, Europeans, and survivors migrated to different parts of the world, with South America becoming a land of new opportunities. Therefore, it is logical that in Argentina, a country that received a large number of migrants during that period and has a significant Jewish community, there are places like the Holocaust Museum that seek to keep the memory alive. Located at 919 Montevideo Street in the Recoleta neighborhood, a few blocks from the Colón Theater, this museum, which has free admission on Mondays, exhibits a large collection of original objects related to the Holocaust. Uniforms, prisoner outfits, Nazi decorations, period banknotes, a centuries-old Torah scroll (the Jewish holy book), dolls, a Yiddish typewriter, copies of Mein Kampf, a wall replicating one of the Warsaw Ghetto walls, and countless other objects brought from Europe are arranged in different rooms—some permanent, others temporary—where audiovisual and photographic material is also displayed. The exhibition offers a well-organized, dynamic, and interactive tour, allowing visitors to learn about the history of what happened in the world during those dark years. Some details are striking (like seeing suitcases stacked up and learning what happened to their owners), while others are quite novel and interesting, such as the exit that simulates the entrance to a concentration camp by train, or a room where we see an elderly woman on a large screen. This is Lea Zajac de Novera, a war survivor who later migrated to Argentina and whom visitors can ask questions that Lea - thanks to a bank of answers and the help of AI - can answer as if she were there.
A estas alturas ya todos sabemos lo que ocurrió en Europa y el mundo entre 1939 y 1945. Términos como nazismo, exterminio, Hiroshima, guetos y personajes como Hitler o Goebbels, son nombres conocidos. También sabemos que antes, durante y después de la guerra, muchos judíos, europeos y sobrevivientes migraron a diferentes partes del mundo, siendo América del Sur una tierra de nuevas oportunidades. Por lo tanto, es lógico que en Argentina, un país con una gran cantidad de migrantes recibidos en la época y una comunidad judía importante, existan lugares como el Museo del Holocausto que buscan mantener viva la memoria.
Ubicado en el 919 de la calle Montevideo en el barrio de la Recoleta, a pocas cuadras del Teatro Colón, este museo que tiene entrada gratuita los días lunes, exhibe una gran colección de objetos originales relacionados con el Holocausto. Uniformes, trajes de prisioneros, condecoraciones nazis, billetes de la época, una Torá (libro sagrado judío) de cientos de años de antigüedad, muñecas, una máquina de escribir en yiddish, ejemplares de Mein Kampf, un muro que replica una de las paredes del gueto de Varsovia y un sinfín de objetos traídos de Europa y organizados en diferentes salas - algunas exposiciones son permanentes, otras temporales - en donde también se exhibe material audiovisual y fotográfico en un recorrido muy ordenado, dinámico e interactivo para que los visitantes puedan conocer la historia de lo que sucedió en el mundo durante esos oscuros años. Algunos detalles son impresionantes (como ver algunas valijas apiladas y saber lo que ocurrió con los dueños de ese equipaje) y otros resultan bastante novedosos e interesantes, como la salida que simula la entrada a un campo de concentración por vía ferroviaria, o una sala en la que vemos a una mujer mayor en una gran pantalla. Se trata de Lea Zajac de Novera, una sobreviviente de la guerra que migró luego a Argentina y a quien los visitantes pueden hacerle preguntas que Lea - gracias a un banco de respuestas y a la ayuda de la IA - puede responder como si se encontrase en persona en la sala.
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I believe museums commemorating tragic episodes in our history are necessary. Places like the Holocaust Museum in Buenos Aires or the Museum of Memory and Human Rights in Santiago (about those detained and disappeared under the dictatorship of Augusto Pinochet) help us keep the memory alive, to not forget episodes that we don't want to see repeated. On a wall of the Holocaust Museum, there's an inscription that reads, "Whoever saves one life saves the entire world." It's a beautiful message, but what about the opposite? Does the one who murders a person also annihilate the entire world? I say this in light of all the armed conflicts in which Israel has participated, no longer on the side of the victims but of the perpetrators. How can it be that a country that suffered so much from the mass extermination at the hands of the Nazis is now capable of carrying out similar actions against other, smaller nations? As much as one empathizes with the Jewish people, largely thanks to museums like this one or the many books and films made on the subject, it's impossible not to wonder if they aren't now causing similar suffering. In a few years, will we see a Museum of Palestine in other countries? Will places be builded to commemorate and remember the murders committed in the name of the God of the Torah? It's impossible to be in places like this museum and not ask these questions. Museums, art, and history also serve to question our present. That's part of their importance. How many of you know this place? Let me know in the comments.
Creo que los museos conmemorativos de episodios trágicos de nuestra historia son necesarios. Lugares como el Museo del Holocausto de Buenos Aires o el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago (sobre los detenidos y desparecidos bajo la dictadura de Augusto Pinochet) nos ayudan a mantener viva la memoria, a no olvidar episodios que no queremos que se repitan. En una pared del Museo del Holocausto hay una inscripción que dice "Quien salva una vida salva el mundo entero". Es un mensaje muy lindo, pero ¿qué tal la frase opuesta? Aquel que asesina a una persona, entonces ¿también aniquila el mundo entero? Y digo esto a propósito de todos los conflictos armados en los que ha participado Israel, ya no del lado de las víctimas sino de los verdugos, ¿cómo puede ser posible que un país que sufrió tanto a causa del exterminio masivo a manos de los nazis sea hoy día capaz de ejecutar acciones similares a otros pueblos más pequeños? Por más que uno empatice con los judíos en gran medida gracias a museos como este o a tantos libros y tantas películas que se han hecho sobre el tema, es inevitable preguntarse si acaso ellos no estarán siendo hoy los causantes de un sufrimiento parecido. De aquí a algunos años, ¿veremos algún Museo de Palestina en otros países? ¿se erigirán lugares que conmemoren y recuerden los asesinatos cometidos en nombre del dios de la Torá? Es inevitable estar en lugares como ese museo y no hacerse esas preguntas. Los Museos, el Arte, la Historia, sirven también para cuestionar nuestro presente. De allí, parte de su importancia, ¿cuántos de ustedes conocen este lugar? Los leo en los comentarios.