I know what you must be thinking: didn't we see this place last week? But no, this place is new. Your confusion stems from the name of this museum and the place I showed you a few days ago. At the end of the post about the Fernández Blanco House in the Congreso neighborhood, I told you I had a surprise for you, and here it is: in addition to the House, there's the Fernández Blanco Museum, located in the Retiro neighborhood, which is our visit today in Museums of Buenos Aires.
Ya sé lo que debe estar pensando: ¿acaso no vimos este lugar la semana pasada? Pero no, este lugar es nuevo. Su confusión se debe al nombre de este museo y al del lugar que les mostré hace algunos días. Al final del post sobre la Casa Fernández Blanco ubicada en el Barrio Congreso les dije que les tenía una sorpresa pendiente y la sorpresa es esta: además de la Casa existe el Museo Fernández Blanco, ubicado en en el Barrio Retiro, nuestra visita de hoy en Museos de Buenos Aires.
In the middle of Arroyo Street, perhaps the most beautiful street in the Retiro neighborhood of Buenos Aires for its French aura and the tranquility felt in those couple of blocks full of cafes, boutiques, hotels and buildings, is the Noel Palace, built by the architect Martín Noel, headquarters of the beautiful Fernández Blanco Museum.
The facade is striking, but one can hardly imagine all the surprises the place holds inside. Upon entering, one immediately notices how well-preserved each room is. The checkered floor of the reception area and central hall, the vibrant colors of each room—some more gold, others blue or burgundy, even a couple of rooms in turquoise tones that contrast with the antique columns, the ornamentation of each space, and some impressive woodwork, like the piece I photographed that was on the ceiling of one of the rooms. Although the museum existed before, it was in 1947 that the Fernández Blanco family collection was moved to this palace, joining the collection of the Colonial Museum and the collection of a municipal museum that had been dissolved. Later, over time, there were significant contributions, such as that of Celina González Garaño in 1963 (750 pieces), and some purchases made by the museum itself. All of this forms a "neocolonial" style ensemble where different objects from the 16th to the 19th centuries are exhibited. It includes silverware, furniture, documents, books, engravings, ceramics, women's accessories, musical instruments and a large amount of Catholic religious iconography.
En medio de la calle Arroyo, tal vez la calle más linda del barrio Retiro en Buenos Aires por su aura francesa y la tranquilidad que se siente en ese par de cuadras llenas de cafeterías, boutiques, hoteles y edificios, se encuentra el Palacio Noel, construido por el arquitecto Martín Noel, sede del hermoso Museo Fernández Blanco. El frontis es llamativo, pero uno apenas puede imaginar todas las sorpresas que alberga el lugar en su interior. Nada más ingresar se nota lo bien conservado que está cada una de las salas. El piso ajedrezado de la recepción y el hall central, los colores llamativos de cada una de las salas, algunas más doradas, otras azules o bordeau, incluso un par de salas en tonos turquesa que contrastan con las columnas antiguas, los ornamentos de cada espacio y algunos trabajos en madera impresionantes como uno que fotografié y que estaba en el techo de una de las salas. Si bien el museo ya existía desde antes, fue en 1947 cuando la colección de la familia Fernández Blanco fue llevada a este palacio, juntándose con la colección del Museo Colonial y a la colección de un museo municipal que fue disuelto. Luego, con el tiempo, hubo contribuciones importantes como la de Celina González Garaño en 1963 (750 piezas) y con algunas compras que ha realizado el museo por su cuenta. Todo eso forma un conjunto de estilo “neocolonial” en donde se exhiben diferentes objetos desde el siglo XVI hasta el XIX. Se incluye platería, mobiliario, documentos, libros, grabados, cerámica, accesorios femeninos, instrumentos musicales y una gran cantidad de iconografía religiosa católica.
To see the entire collection, you have to visit both floors of the palace, which covers much more space than the Fernández Blanco House, but which shares with that other space those areas dedicated to preserving a glimpse into domestic life from past eras, although in this case it focuses more on the colonial, the decorative and artistic, and in the case of the House it focuses much more on clothing, design and the more family-oriented. And as if walking down Arroyo Street and entering the museum to see so many beautiful pieces weren't enough, within the grounds of the Noel Palace there is a beautiful and spacious garden at the back of which is Los Jardines De Las Barquin, a cafe and restaurant that offers everything from coffee and breakfasts to full lunches and desserts. The menu isn't extensive, but each dish is truly special, and enjoying it there, amidst those trees, or in that courtyard reminiscent of those seen in Italian films, is an incredible experience, even more so if—as I did—you accompany the moment with a good book. I visited many museums in Buenos Aires, but this one, thanks to its spacious garden, became one of my favorites, and the restaurant is one of the most beautiful I visited in the Argentine capital. And the best part is that if you buy a ticket, it's valid for both the Museum and the Fernandez Blanco House, so you could have the whole experience in one day. And if you then take a walk down Arroyo Street, the trip would be even more wonderful because it would be like being in different countries and different eras, all in the same day. Have any of you been to this museum? Would you like to visit it? Let me know in the comments.
Para ver toda la colección hay que recorrer las dos plantas del palacio que abarca mucho más espacio que la Casa Fernández Blanco pero que guarda en común con ese otro espacio esas áreas dedicadas a preservar un vistazo a la vida doméstica de épocas pasadas aunque en este caso se centra más en lo colonial, lo decorativo y artístico y en el caso de la Casa se centra mucho más en el vestido, el diseño y lo más familiar.
Y como si no fuera suficiente caminar por la calle Arroyo y entrar al museo a ver tantas piezas hermosas, dentro del espacio del Palacio Noel existe un jardín bellísimo y amplio en cuyo fondo se encuentra Los Jardines De Las Barquin, una cafetería y restaurante que ofrece desde café y desayunos, hasta almuerzos completos y postres. La carta no es muy amplia, pero cada plato es muy especial y degustarlo allí, en medio de esos árboles, o en ese patio parecido a los que uno ve en las películas italianas, es una experiencia increíble, más aún si - como lo hice yo - se acompaña el momento de un buen libro. Conocí muchos museos en Buenos Aires, pero este, gracias a ese espacioso jardín, se convirtió en uno de mis favoritos y el restaurante es uno de los más lindos que pude visitar en la capital argentina. Y lo mejor es que si uno adquiere la entrada, el ticket es válido para visitar tanto el Museo como la Casa, así que se podría tener toda la experiencia el mismo día y si al final se va uno a caminar por la calle Arroyo entonces el viaje sería todavía más maravilloso porque sería como estar, el mismo día, en distintos países y distintas épocas, ¿alguno de ustedes conoce este museo? ¿les gustaría visitar ese restaurante? Los leo en los comentarios.