English version
The community of Juana Josefa, a beach I recently visited, is full of contrasts: the first homes you see from the highway are very modest, with animals like donkeys, turkeys, and chickens roaming freely in the yards, but as you head down toward the beach area, you can see large buildings, some of which look like modern fortresses.
Unlike other beach communities I’ve visited, where people tend to gather around a bodega or a common area, here I observed very little social interaction, which leads me to believe that many of the modern buildings are temporary residences.
It’s worth noting that the entire area looks very well-maintained; there’s no sign of the bad habit of burning trash or using cliffs to dump waste. Without a doubt, the place is attractive from every angle; I was able to walk in various directions, and each space has its own charm—houses with large gardens and others covered in flowers, as well as striking street art featuring graffiti and enamel paint.
Certainly, the large houses have their charm; some, walled off, can be seen from the beach as a discreet refuge to escape the city bustle. Of course, the sea is visible from every courtyard, and that is a privilege. Flora and fauna are very much present in most of the houses, which helps to beautify the area.
On the other hand, there are very few stores selling groceries near the beach, so visitors should bring their own supplies. It’s also worth noting that Juana Josefa is a fishing village, as evidenced by the number of boats moored along the shore; I saw at least three out at sea, while the others had already returned from their fishing trips.
Living in these conditions has its charm if you are a lover of nature and the marine environment. In that sense, Juana Josefa offers a quiet and serene atmosphere to escape from city life for a while.
Versión en Español
La comunidad de Juana Josefa, playa que visité recientemente, está llena de contrastes ya que las primeras viviendas que se observan desde la carretera son muy humildes, con animales como burros, pavos y gallinas, sueltos en los patios, pero al descender hacia la zona que va a la playa se pueden apreciar grandes construcciones, algunas parecen modernas fortalezas.
A diferencia de otras comunidades playeras que he visitado, donde las personas suelen reunirse en torno a una bodega o un lugar común, acá observé muy poca interacción social, lo que me lleva a pensar que buena parte de las modernas construcciones son residencias temporales.
Para destacar que todo el lugar luce muy bien cuidado, no se advierte la mala costumbre de quemar la basura o de utilizar un precipicio para arrojar desperdicios. Sin duda, el lugar es atractivo desde toda perspectiva, pude caminar en varias direcciones y cada espacio tiene su encanto, casas con grandes jardines y otras cubiertas de flores, además de una notable decoración en las calles, con grafiti y pintura de esmalte.
Ciertamente las grandes casas tienen su encanto, algunas amuralladas se pueden ver desde la playa como un discreto refugio para escapar del bullicio citadino, por supuesto que el mar está en todos los patios y eso es un privilegio. La flora y la fauna están muy presente en la mayoría de las casas, lo que contribuye a embellecer la zona.
Por otra parte, la ausencia de locales comerciales dedicados a la venta de víveres cerca de la playa es muy escasa, así que los visitantes deben traer sus provisiones. Se advierte además que Juana Josefa es residencia de pescadores por la cantidad de botes resguardados en la orilla, observé al menos tres recorriendo el mar, en tanto los demás ya habían regresado de la faena.
Vivir en estas condiciones tiene su encanto cuando sé es amante de la naturaleza y del ambiente marino. En tal sentido, Juana Josefa ofrece un ambiente discreto y sereno para evadirse de los problemas citadinos durante un buen rato.
✓Own photos.
✓Translated with DeepL.
✓Fotos propias.
✓Traducido con DeepL.