Here's the story.
One of the greatest advantages of working at the Institute of Geology and Paleontology is the opportunity to conduct research in some of the most beautiful places in Cuba.
On this occasion, I want to tell you about a field trip we took to the Yumurí Valley, the Bacunayagua Bridge, and other natural sites in the provinces of Matanzas and Mayabeque, in western Cuba.
The first marvel that greeted us was the Bacunayagua Bridge, the highest in the country. Due to its complex construction, its rugged terrain, and the inherent risks, this bridge requires periodic evaluations to guarantee its safety and the continuity of vehicular traffic.
To reach the Yumurí Valley, it is necessary to cross We visited the Bacunayagua Bridge and observed it from the viewpoint of the same name, which allowed us to admire not only its imposing structure but also the majestic landscape. With a total length of over 313 meters, a central arch of 114 meters, a height of 103.5 meters above sea level, and a width of 16 meters, it is considered one of the seven wonders of Cuban civil engineering.
Once we crossed the bridge, we entered the Yumurí Valley, a true geographical gem where lush vegetation and fauna representative of the island predominate.
This area of Matanzas province boasts numerous geographical features, such as the Yumurí River, pristine beaches, and other environments whose remarkably high-quality waters are used for tourism.

During our stay, we assessed the environmental quality of the valley and verified compliance with the measures implemented for environmental preservation.
The activities carried out included:
Collection of rock and soil samples.
Water quality analysis.
Assessment of the impact of water on the coastal zone.
Bird population census and comparison with previous visits.
Upon completing our tasks and beginning our return journey, we felt a certain nostalgia; We wished we could stay longer. This shows that these kinds of outings transcend mere fieldwork: they bring us profound well-being and a genuine connection with nature.
Note: This text was translated with the help of DeepL Translate.
The photographs accompanying this account are my own, taken with a Samsung J2 phone.
ESPAÑOL
Saludos a todos los miembros de la comunidad que nos permite viajar por el mundo. Hoy quiero compartir con ustedes una jornada que fue mucho más que una sesión de trabajo: fue un día de aprendizaje, diversión y crecimiento personal.
Aquí les cuento la experiencia.
Una de las mayores ventajas de trabajar en el Instituto de Geología y Paleontología es la oportunidad de realizar investigaciones en algunos de los lugares más bellos de Cuba.
En esta ocasión, quiero hablarles de una salida de trabajo que realizamos al Valle de Yumurí, el puente de Bacunayagua y otros parajes naturales de las provincias de Matanzas y Mayabeque, en el occidente de Cuba.
La primera maravilla que nos recibió fue el puente de Bacunayagua, el más alto del país. Debido a su compleja construcción, su entorno geográfico accidentado y los riesgos inherentes, este puente requiere evaluaciones periódicas para garantizar su seguridad y la continuidad del tránsito vehicular.
Para llegar al Valle de Yumurí es preciso atravesar el Puente de Bacunayagua y observarlo desde el mirador del mismo nombre, lo que nos permitió admirar no solo su imponente estructura, sino también la majestuosidad del paisaje. Con una longitud total de más de 313 metros, un arco central de 114 metros, una altura de 103,5 metros sobre el nivel del mar y un ancho de 16 metros, está considerado una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana.
Una vez cruzado el puente, accedimos al Valle de Yumurí, una auténtica joya geográfica donde predomina una vegetación exuberante y una fauna representativa de la isla.
Esta zona de la provincia de Matanzas alberga numerosos accidentes geográficos, como el río Yumurí, playas vírgenes y otros entornos cuyas aguas, de notable calidad, son aprovechadas para el turismo.
Durante nuestra estancia, evaluamos la calidad ambiental del valle y verificamos el cumplimiento de las medidas implementadas para la preservación del medio ambiente.
Entre las actividades realizadas se incluyeron:
Toma de muestras de rocas y suelos.
Análisis de la calidad del agua.
Evaluación del impacto de las aguas en la zona costera.
Censo y comparación de la población de aves respecto a visitas anteriores.
Al concluir nuestras tareas y emprender el regreso, sentimos cierta nostalgia; deseábamos quedarnos más tiempo. Esto demuestra que este tipo de salidas trascienden el mero trabajo de campo: nos aportan un bienestar profundo y una conexión genuina con la naturaleza.
Nota: Este texto fue traducido con ayuda de DeepL Translate.
Las fotografías que acompañan esta crónica son de mi autoría, tomadas con un teléfono Samsung J2.