A medianoche la luna se enciende, vibrante y esbelta, pensando en los espacios que le rodean, la luz atraviesa los caminos en el cielo.
A medianoche no ocurre nada y ocurre todo. Cambia el día y surge una oscuridad que no se detiene.
La luna destella luces y nos engatusa con su transparente combinación de blancos.
La luz atraviesa los blancos de nubes, su camino parece limitado a millones de kilómetros. Y sin embargo la luna trajo enfermedad y agua, nadie lo vio llegar hasta aquí. Somos bestias de la oscuridad total, pero gracias a esa luz que se asoma, nos llenamos de animo y color.
Sabia naturaleza que combina la medianoche con los cambios de la vida. Están presentes allí iluminándolo todo.
A medianoche surgen los cambios en la vida, a medianoche batallamos con los destellos de la luz lunar.