Amigos de C/La radio. Me uno por primera vez, a este interesante Octavo Encuentro Paranormal, con Tarot911, rebosante de expectativas. Espero poder estar a la altura del compromiso requerido.
Este hecho ocurrió en un lugar llamado "Yaguapa", en la carretera que va hacia Higuerote, Estado Miranda. Para entonces, yo trabajaba como maestra en una escuela rural.
Mi Viaje en el Bus…
Esa noche me acompañó al terminal de autobuses mi hermano mayor. Se me hizo tardísimo entre despedidas. Abordé el bus y comenzó la pesadilla. Cuando ingresamos a la llamada carretera negra vía Guarenas, Guatire, aquel autobús presentó un sonido extraño; seguidamente el conductor lo detiene, chequea junto al colector, y nos advierte que detectaron una pequeña falla mecánica y que al llegar a la siguiente estación de servicio, tendríamos que pararnos y revisar la misma. La velocidad se redujo a unos 20 km/h. Como comprenderán, yo me sentía aterrada. Acompañada pero sola. Tan solo imaginarme a oscuras y en medio de la nada y sin ningún tipo de comunicación...
Afortunadamente hora y media después, llegamos a la bomba, y mientras arreglaban el desperfecto, aproveché junto a una joven que compartía mi asiento, de ir al baño. Nos facilitaron la llave y aunque no estaba tan limpio, se podía utilizar.
Cuando salimos, para nuestra sorpresa la unidad se había marchado dejándonos varadas en ese horrible lugar. Yo comencé a llorar angustiada, llame al encargado, y la razón que nos dio fue, que solo cambiaron un caucho y partieron. Aquel hombre parecía salido de una película de Alfred Hitchcock. Iban a ser las doce de la noche de aquel 30 de octubre. Resignada esperé, hacía frío y no tenía sino lo que llevaba puesto. La joven que me acompañaba, se fue a conversar con aquel hombre y yo a rezar como nunca.
De pronto, algo extraño me pasó por detrás, sentí un calor como un soplido escalofriante. Me moví rápidamente y no había nada ni nadie tras de mi. Me recosté a una pared, pero igualmente en medio de tanta oscuridad ya ni sentía las voces de la joven y el encargado del lugar. Decidí caminar y buscarlos y
los vi abrazados, como besándose . Pensé... esto no puede ser cierto. ¡Ni siquiera se conocen! Me acerqué un poco más, y cuál no sería mi sorpresa al ver la espeluznante figura de ese hombre mordiendo el cuello a la joven con brutal desespero.
Impávida y temblorosa, solo corría hacia la carretera en busca de auxilio, era tenebrosa, no se escuchaba ni siquiera el sonido de los grillos. Los murciélagos revoloteaban entre los camburales. En medio de la vía, entre gritos, me rasgaba la piel desesperada. Cuando de pronto
a lo lejos, se veían unas luces… ¡Oh! Sentí desfallecer de la alegría. Era el autobús, que nos venia a buscar y yo, muy sola. Estaba tan nerviosa que solo pensé en abordarlo sin mirar atrás, sin pronunciar palabras, sin reclamos, solo quería sentarme y salir de ese lugar. Cerré mis ojos para relajarme, pero al abrirlos, ella, la joven, estaba allí...
Esa noche quedó grabada en mi memoria, dejándome la lección más importante de mi vida. Nunca más esperé hasta el último momento del domingo, para salir de casa. La noche trae consigo muchos peligros y misterios. Además, de que pude haber muerto de un infarto, esa noche tan escalofriante. Pero lo mejor fue cuando en el camino, la joven me contó, que había tantos murciélagos en el cambural, que el vigilante le había espantado uno de su blusa...