Buenas noches, saludos y que tengan un sueño reparador.
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No vengo a quitarles el sueño, no, pero si a hablar de una leyenda, que lejos estaba de imaginar su procedencia. Desde muy pequeña mi abuelo me decía que no saliera de noche porque me salia "La Ciguapa". En mi imaginación de niña se formaba la silueta de alguna bestiecilla o tal vez un fantasma. No hace mucho tiempo por un documental de República Dominicana fue que supe el verdadero origen de la criatura con que mi abuelo intentaba controlar mis ganas de deambular en la noche.
Decidí procurar información y eso hice.
Les cuento a mi manera la hermosa leyenda.
Se dice que entre las brumas de las montañas más profundas de la República Dominicana, vive La Ciguapa, una criatura nacida del corazón mismo del mundo taíno y el misticismo de la isla. No es un fantasma, es un ser de naturaleza esencialmente salvaje y libre, cuyo origen se pierde en el tiempo anterior a la llegada de los conquistadores a nuestra bella América.
Su apariencia es el sello de su mito pues se describe como una mujer de belleza sobrehumana y perturbadora, con piel del color de la tierra húmeda y una melena de noche eterna que le cubre el cuerpo desnudo hasta los tobillos. Pero su rasgo más distintivo, aquel que la hace única y temible, son sus pies, colocados al revés. El talón va delante y los dedos apuntan hacia atrás, un detalle único del folclore que hace que sus huellas engañen a cualquiera que intente seguirla, pues parecen conducir en dirección opuesta a su verdadero camino.
La Ciguapa es un espíritu nocturno. Habita en cuevas inaccesibles y cerca de manantiales secretos, saliendo solo bajo el manto de la luna. Su presencia se delata por un grito o lamento prolongado y melancólico que resuena en la espesura de la noche, un sonido que es a la vez una advertencia, algo así como un canto de sirena.
El núcleo de su leyenda es el peligroso encuentro con los hombres. La Ciguapa posee el poder de hechizar con su mirada profunda. Aquel incauto que la contempla queda instantáneamente hipnotizado, y se vuelve presa de un deseo irrefrenable de seguirla. Ella, ligera y conocedora del terreno, lo conduce colina arriba, hacia los riscos más peligrosos, usando sus pies invertidos para confundirlo. El destino del hechizado es siempre trágico. Se habla de que puede perderse para siempre en la montaña, morir en un despeñadero o quedar vagando, loco de amor y desorientación, mientras ella desaparece sin dejar un rastro verdadero.
La Ciguapa es un símbolo poderoso. Representa la naturaleza indómita y seductora de la isla, que atrae y castiga al que no la respeta. Encarna una feminidad ancestral, poderosa y fuera de todo control social, una libertad absoluta que resulta tan fascinante como aterradora. En sus pies invertidos y su mirada hipnótica reside la advertencia ancestral de que hay bellezas y misterios en el mundo que no están hechos para ser poseídos o dominados, solo para ser reconocidos desde lejos, con respeto y temor. Ella es la guardiana del límite entre el mundo de los hombres y el reino salvaje, un recordatorio vivo de que algunos caminos, si se siguen, no tienen retorno.