Hola. ¡Un lindo día para todos!
Gracias #greenzone por darnos un espacio.
Hace unos días comencé a valorar la idea de crear un pequeño lugarcito para conversar, sin tecnicismos, sobre algunas enfermedades infecciosas que impactan nuestro día a día. Existe un micromundo que nos habita y otro que nos invade. Y sí, quiero hablar desde ese micromundo.
En estos tiempos de infecciones y resistencia a los antibióticos conocidos, la evolución de las enfermedades infecciosas en muchos casos no es tan favorable como podría esperarse.
Quiero comenzar con un tema de salud femenina: hablaremos de salud ginecológica, empezando por una de las quejas más frecuentes de las mujeres en consulta y uno de los diagnósticos que realizamos a diario en el laboratorio.
VAGINOSIS BACTERIANA
Diariamente, en el laboratorio, diagnosticamos varios casos de vaginosis bacteriana.
Las pacientes suelen quejarse de un aumento en la secreción vaginal, refieren que tiene “mal olor” (similar al pescado) y que este empeora después de mantener relaciones sexuales o durante la menstruación. También pueden presentar dolor en el bajo vientre y picazón, aunque estos últimos síntomas son menos frecuentes.
Al escuchar sus síntomas, incluso antes de tomar la muestra para el examen microscópico, sabemos que lo más probable es que se trate de vaginosis bacteriana.
Al obtener la muestra, observamos una secreción fluida de color gris-amarillo-verdoso, con fetidez y, frecuentemente, un cuello uterino con lesiones.
Mujeres, amigas, es importante saber que en la vagina habita una microbiota (flora normal) compuesta por muchos tipos de bacterias. Un tipo de ellas, los lactobacilos, mantienen la acidez normal de la vagina. De esta manera, ayudan a conservar sano el revestimiento vaginal y previenen la proliferación de ciertas bacterias que causan infecciones. La vaginosis bacteriana aparece cuando disminuye el número de lactobacilos protectores y aumentan otras bacterias que suelen estar presentes, como Gardnerella vaginalis y Peptostreptococcus.
La vaginosis bacteriana ocurre cuando se altera el equilibrio de las bacterias. No se considera una infección de transmisión sexual. Puede aparecer en personas que nunca han tenido actividad sexual o no la han tenido recientemente. Sin embargo, se asocia con algunos aspectos de la actividad sexual. Tener una infección de transmisión sexual actual es un factor de riesgo para desarrollar vaginosis bacteriana y, viceversa, las personas con vaginosis bacteriana tienen un mayor riesgo de contraer una infección de transmisión sexual. En algunos casos, si el tratamiento no tiene éxito, es útil tratar también a las parejas sexuales.
Mujeres, es necesario saber que esta infección puede traer complicaciones, entre ellas:
- Aumento de la probabilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual.
- Mayor riesgo de infección después de una cirugía ginecológica.
- Posibilidad de desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica, que incrementa considerablemente el riesgo de infertilidad femenina.
- Problemas durante el embarazo, como prematuridad y bajo peso al nacer.
Por eso, la prevención es muy importante. Muchas mujeres desconocen cómo mantener una higiene adecuada de sus genitales, pues piensan que mientras más agua y jabón usen, más limpias estarán, y caen en el grave error de alterar el equilibrio necesario.
No se deben usar productos perfumados; los jabones, las toallas y el papel higiénico deben ser naturales, sin aromas y de pH neutro. Jamás se deben realizar duchas vaginales, ya que esta acción altera el equilibrio: la vagina se limpia sola. Es importante mantener relaciones sexuales seguras.
También hay una práctica habitual que resulta perjudicial: el uso de óvulos después del periodo. Esto constituye un ataque a la flora, un método totalmente inválido e infructuoso.
Amigas, nunca está de más cuidar de nuestra salud sexual y reproductiva, pero recuerden: solo el médico puede diagnosticar y tratar. Es lamentable ver cómo la automedicación puede llevar a consecuencias terribles y daños irreparables para la salud.
Espero que esta conversación les sea de utilidad.
Mujer, cuida tu salud.
Soy Médico Microbióloga, amante de la naturaleza, las letras, la música, la cocina y la vida en sí. Férrea defensora de la familia y los niños
Los textos son creados por mi, sin uso de IA
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Gracias por entrar a mi blog
Las fotos son de mi propiedad, las de pixabay con su fuente
ENGLISH VERSION
Hello. Have a wonderful day, everyone!
Thank you, #greenzone, for giving us a space.
A few days ago, I began considering the idea of creating a little place to chat, without technical jargon, about some infectious diseases that impact our daily lives. There is a micro-world that inhabits us and another that invades us. And yes, I want to speak from that micro-world.
In these times of infections and resistance to known antibiotics, the progression of infectious diseases is, in many cases, not as favorable as one might hope.
I want to start with a topic on women's health: we'll talk about gynecological health, beginning with one of the most frequent complaints from women in consultations and one of the diagnoses we make daily in the laboratory.
BACTERIAL VAGINOSIS
Daily, in the laboratory, we diagnose several cases of bacterial vaginosis.
Patients usually complain of an increase in vaginal discharge, mentioning it has a "bad odor" (similar to fish) that worsens after having sexual intercourse or during menstruation. They may also present with lower abdominal pain and itching, although these latter symptoms are less frequent.
Upon hearing their symptoms, even before taking the sample for microscopic examination, we know that it most likely is bacterial vaginosis.
When we obtain the sample, we observe a thin, grayish-yellowish-green discharge, with a foul odor, and frequently a cervix with lesions.
Women, friends, it is important to know that the vagina is home to a microbiota (normal flora) composed of many types of bacteria. One type, lactobacilli, maintains the normal acidity of the vagina. In this way, they help keep the vaginal lining healthy and prevent the overgrowth of certain infection-causing bacteria. Bacterial vaginosis appears when the number of protective lactobacilli decreases and other bacteria that are usually present (such as Gardnerella vaginalis and Peptostreptococcus) increase.
Bacterial vaginosis occurs when the balance of bacteria is disrupted. It is not considered a sexually transmitted infection. It can occur in people who have never been sexually active or have not been recently active. However, it is associated with some aspects of sexual activity. Having a current sexually transmitted infection is a risk factor for developing bacterial vaginosis and, vice versa, people with bacterial vaginosis have a higher risk of contracting a sexually transmitted infection. In some cases of bacterial vaginosis, if treatment is not successful, it is useful to also treat sexual partners.
Women, it is necessary to know that this infection can lead to complications, among them:
- Increased likelihood of contracting sexually transmitted diseases.
- Higher risk of infection after gynecological surgery.
- Possibility of developing Pelvic Inflammatory Disease, which considerably increases the risk of female infertility.
- Problems during pregnancy, such as prematurity and low birth weight.
That's why prevention is very important. Many women do not know how to maintain proper genital hygiene, as they think that the more water and soap they use, the cleaner they will be, and they fall into the serious error of disrupting the necessary balance.
Perfumed products should not be used; soaps, towels, and toilet paper should be natural, unscented, and pH neutral. Vaginal douching should never be performed, as this action disrupts the balance—the vagina cleans itself. It is important to practice safe sex.
There is also a common practice that is harmful: the use of suppositories after the period. This constitutes an attack on the flora, a completely invalid and fruitless method.
Friends, you can never be too careful with our sexual and reproductive health, but remember: only a doctor can diagnose and treat. It is unfortunate to see how self-medication can lead to terrible consequences and irreparable damage to health.
I hope today's conversation is helpful to you.
Woman, take care of your health.