En el marco de la iniciativa de minicuentos La Forja Fractal promovido por , que invita a explorar creatividades a través de la narrativa breve basada en obras literarias y personajes del mundo del entretenimiento, he tenido el placer de contribuir con un relato inspirado en la icónica novela Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll. En esta versión, Alicia desciende por una madriguera que la lleva no a un mundo de absurdos encantados, sino a un país soñado, donde las maravillas son opuestas a las sombras de la cotidianidad cubana. A través de esta adaptación, busco capturar el espíritu lúdico de Carroll mientras confronto las grietas de nuestra realidad insular, invitando al lector a cuestionar: ¿y si el País de las Maravillas fuera tan real como el nuestro?
Alicia En El País De Las Maravillas Cubanas
En una soleada tarde en La Habana, Alicia se aburre ante colas eternas, apagones y sueños evaporados. De pronto, apareció un Conejo Blanco, que la llevó por un túnel lleno de luces y comestibles flotantes hasta un prado verde como Viñales, perfumado de café y carne asada.
"Bienvenida al País de las Maravillas Cubanas, donde todo es al revés: banquetes infinitos de pollo y pescado, calles llenas de luces resplandecientes, y donde el tiempo avanza con prosperidad" —exclamaron el Sombrerero y la Liebre de Marzo.
De repente, aparecieron un ejército de billetes de CUP, presididos por la Reina de los Corazones, la cual dirige un Juego de Alimentos donde todos comen y abrazan la abundancia.
Alicia explora bosques de palmas con WiFi fructífero y casas con paneles solares. El Gato de Cheshire ronronea sobre ilusiones de libertad. Pasteles la agrandan para ver ciudades limpias e iluminadas, y la encoge el café para apreciar las aguas albañales fluir sin desbordarse.
Al atardecer, Alicia regresa por el agujero, despertando con felicidad y prosperidad en su mente. Inspirada, sueña con una Cuba donde la maravilla no es ficción, sino el mañana que todos merecemos.

As part of the short story initiative The Fractal Forge (La Forja Fractal) promoted by , which invites people to explore creativity through short stories based on literary works and characters from the entertainment world, I had the pleasure of contributing a story inspired by Lewis Carroll's iconic novel Alice in Wonderland. In this version, Alice descends a rabbit hole that leads her not to a world of enchanted absurdities, but to a dreamland, where wonders are the opposite of the shadows of Cuban everyday life. Through this adaptation, I seek to capture Carroll's playful spirit while confronting the cracks in our island reality, inviting the reader to question: what if Wonderland were as real as ours?
Alice in Cuban Wonderland
On a sunny afternoon in Havana, Alice is bored by endless lines, blackouts, and vanished dreams. Suddenly, a White Rabbit appeared and led her through a tunnel filled with lights and floating groceries to a meadow as green as Viñales, scented with coffee and roasted meat.
"Welcome to Cuban Wonderland, where everything is backward: endless banquets of chicken and fish, streets filled with shining lights, and where time moves forward with prosperity!" exclaimed the Hatter and the March Hare.
Suddenly, an army of CUP bills appeared, presided over by the Queen of Hearts, who runs a Food Game where everyone eats and embraces abundance.
Alice explores palm groves with fruitful Wi-Fi and houses with solar panels. The Cheshire Cat purrs about illusions of freedom. Cakes enlarge her to see clean, illuminated cities, and coffee shrinks her to appreciate the sewage flowing without overflowing.
At dusk, Alicia returns through the hole, waking up with happiness and prosperity in her mind. Inspired, she dreams of a Cuba where wonder is not fiction, but the tomorrow we all deserve.
