Saludos, amigos que transitan por esta de lo maravilloso.
Ayer tuve la oportunidad de revivir mis mágicos días de niña con el asombro, la risa y los divertidos sobresaltos del ta-tan-ta-taaaan
¡¡El circo llegó!!
Bueno, al menos la versión yunior pues se trata de una pequeña carpa que emplean para sus giras por los repartos de Camagüey, en la que actúan jóvenes miembros de nuestra Escuela Provincial de Circo. Y allá nos fuimos Abby y yo con unas primas y amigas.
Se encendieron las luces, la maestra de ceremonias hizo presencia en la arena secundada por el payaso Coqui quien, con la asistencia de su pequeño de 11 años, entre chascarrillos, malabares e interacción con el público, hizo las delicias de grandes y chicos.
La habilidad y presencia escénica de La bella Liz sorprendieron a todos.
No crean que, por jóvenes, las actuaciones del elenco desmerecieron en algo. El dúo de Yarina y Miguel mezcló danza, humor, dramaturgia y habilidades físicas.
El dúo Tornado convirtió lo ancestral en látigo fuerte como el alma de nuestras tierras.
Todos eran excelentes en su trabajo. Ante el silencio expectante del público se hizo arte la precisión milimétrica en las jóvenes manos de Daniel.
La maga Leivy desafió las leyes naturales con el increíble truco del tragaespadas, mientras Neily, la contorsionista, convirtió cuerpo y movimiento en emoción.
Yarina y Miguel Ángel tuvieron al público entre nervios y risas durante toda la función, enseñándonos que el equilibrio no siempre se disfruta mejor en lo seguro.
Nuestros favoritos por unanimidad fueron los asombrosos jóvenes que defendieron magistralmente dos números. En uno Aenna era como viento suave naciendo entre los brazos de Nassiri; en el otro protagonizaron una danza suspendida entre la fuerza y la belleza.
Al terminar la función, y a pedido de mi Abby, conseguimos algunas fotos con sus artistas favoritos.
En mis recuerdos de niña la imagen del circo y el sabroso algodón de azúcar siempre estuvieron mezclados, y quise que mi Abby disfrutara la misma experiencia.
Ya en casa bañadas y tomando una merienda compartíamos impresiones, reviviendo las emociones vividas mientras llegábamos a la misma conclusión: qué tarde maravillosa nos regaló el circo.
Agradecida de su visita y fiel compañía les dejo un abrazo y la invitación a volver.
La redacción de este post está libre de IA. Las fotos me pertenecen y los banner se editaron en Canva
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