Un saludo amadísima comunidad. Es un placer poder abrazarlos de forma virtual y dejarles un beso bien estampado en las mejillas 🥰.
ha logrado hacerme salir de la cueva con esa invitación libre a contarles algo...y eso haré. Pero antes invito a
y a
a participar 💖.

Jesús Núñez Pérez es un personaje inolvidable en la literatura cubana para niños. Sus arrugas y canas de abuelito sabio, se ocultan detrás de la más tierna de las sonrisas.
Nuestra amistad inició de manera casual y demoró poco tiempo en hacerse sólida y noble. Me robó el corazón y sé que un pedacito del suyo cargo yo.
Rodeado siempre de niños, enseñando y amando de la forma más bonita, no se nos pone viejo Jesús.

Un día, como niño que se inventa una nueva aventura, me invitó a que escribieramos juntos un libro para niños, con cartas de una pequeña hacia su abuelo que ha emigrado lejos...muy lejos.
Pero, por ironías de la vida, quien emigró poco tiempo después fui yo y, para vergüenza mía, aquel sueño hermoso del Jesús niño, quedó olvidado.
Sé que un día dejaré de sentirme una mera emigrante y volveré a encontrarme como escritora. Y ese día, les prometo que volveré a subirme a las alas del recuerdo más bonito que soñé con mi amigo.
Por hoy, permítanme compartirles la primera carta que escribí para este proyecto de libro, que aún no hemos parido, pero no ha dejado de gestarse en nuestros corazones.
Un abrazo, gente bonita de Ecency 🥰

Carta al abuelo
17 de enero de 2023 Camagüey
Abuelo:
Ayer mamá me sorprendió buscando en el cajón de las fotos viejas. Dice que tienen tantos años que con solo soplarlas se harían chispitas de papel en el viento. Quizás por eso no me deja tocarlas, solo ella puede hacerlo, las toma por una punta y me las muestra de una en una mientras me cuenta su historia. “Esta es tu bisabuela Yeya”, me dijo mientras me enseñaba con cuidado la foto de una mujer grande, de piernas y brazos fuertes, con la mirada apretada como si estuviera regañado al fotógrafo.
Dice que vino de Moscú, y que aquí se enamoró de un hombre que labraba la tierra y tenía campos de maíz. ¡Quizás lo que hizo a la bisabuela olvidarse de su pueblo fueron las pelusas doradas de la mazorca. ¡Son tan bonitas! Cuando mamá compra maíz en el mercado yo le pido una y finjo que es una muñeca. Pero enseguida me da picazón y me la quita.
“Este del medio es tu abuelo y sus tíos de Rusia”, dijo y me mostró la foto de tres hombres blancos como la leche y un muchacho de piel doradita con los ojos color aceitunas. Ese eras tú. Es curioso que tu cara tenga muchas arrugas, tus cabellos ya estén blancos pero tus ojos sigan nuevecitos. Abuelo, ¿cuándo envejecerá también tu mirada?
Dice mamá que viajaste a cuidar a tu tío que está muy ancianito, y que no tiene a nadie más. ¡Qué bueno eres, abuelo! Pero lo cierto es que te extraño y a las tonadas bonitas que me cantabas antes de dormir.
Y dice Raulito, el que se sienta detrás de mí en el aula, que seguro en Rusia te buscas otra nieta. ¡Qué pesado es! ¿Verdad que tu volverás pronto, abuelo y que no necesitas a otra nieta porque me quieres solo a mí?
¡Ay, abuelo, casi olvido contarte! ¡Laika, la perrita de mi amiguita Abby tuvo bebés! Llevaba tiempo con la barriga hinchada como si se hubiera tragado una pelota. Ese día teníamos repaso de historia y nos extrañó que Abby no fuera. ¡Ella nunca falta ni llega tarde! Así que al salir de la escuela pasamos por su casa a ver si estaba enferma. Nos recibió con una sonrisa de lo más bonita, abuelo. Y nos llevó de puntillas hasta un rincón de la casa, donde dormían su perrita y los cachorros. ¡Parecían peluches de juguete! Eran cinco, dos blancos con pintas negras, dos carmelitas con las orejas blancas y uno negrito con una mancha blanca en el pecho.
Los papás de Abby son muy buenos con ellos y acarician a Laika y les dicen cosas lindas. Yo creo que ella los entiende, porque se queda tranquilita, y solo mueve la cola de vez en cuando. Abby me dijo que podía escoger uno y llevarlo a casa cuando esté más grande.
Mamá aún no sabe nada pero ya elegí a mi favorito: Quiero al cachorro negrito porque la mancha blanca en su pecho parece un corazón.
Abuelo, ¿puedes escribirle a mamá pidiéndole que me deje tenerlo? ¡Por favor, responde rápido!
Con amor:
Renata
PD: Te fuiste antes de que nacieran los girasoles del jardín, seguro que no envejecen nunca y se mantienen así de nuevecitos por siempre, como tu mirada.

Este post fue redactado sin el uso de IA. La imágen de portada fue creada en Chat GPT y las fotos de apoyo son cortesía del propio escritor.