La relación entre los padres es algo de suma importancia para la familia, per principalmente en el desarrollo de los hijos. Aunque parece obvio, y hasta ridículo, muy pocos vínculos será tan trascendentales, inolvidables y poderosos, desde cualquier perspectiva que se aplique, que el de la madre con los hijos, o el padre. En mi caso particular, papá ha sido mi absoluto e incuestionable compañero. Es un ser sencillamente maravilloso, y es curioso, incluso sorpresivo, encontrarme a mí misma hablando como una niña más que se dirije hacia su papito...
Supongo que en esta ocasión, lo más importante es ser honesto, y eso es algo, qje afortunadamente he aprendido de él. De niña, fui alguien sumamente tímida y retraída. Adoraba pasar el tiempo jugando sola y siguiendo las historias que mi pequeña cabeza se armaba en aquel momento. Fue precisamente él, mu padre, quien descubrió que tenía talento para el arte y sobre todo, que era una niña creativa. Siempre fue un hombre de pocas palabras, tal cual como el arquetipo clásico de un padre... Pero en él, la escasez de palabras se recompensa con sus acciones.
Verán, solo después de haberme descubierto a mi misma, y de indagar en mi propio ser, fue que fui capaz de comprender muchas cosas que me ocurrieron en ese período de mi vida, en mi niñez. Y es que, como ya lo he mencionado antes, él no era alguien para conversar por horas o intercambiar pareceres, pero siepe tuvo la habilidad de poder leer mi mente y mis expresiones corporales. Sabía cuando estaba triste, o cuando la alegria corría por todo mi cuerpo. Estuvo allí en mi primer período, y ni siquiera tuve que emitir palabra, allí estaba él... Con sh sonrisa tímida y calma, para ser mi apoyo.
También fue mi compañero en mi parto. Normalmente, son los padres de los hijos los que están en ese escenario pero cargaré con la pesada pero inolvidable culpa de no haber podido set capaz de hallar a un hombre con los valores que papi ha tenido y aún tiene, para mi vida... (A menos, en aquél momento). Allí estaba él, valiente y cálidamente sosteniendo la mano de su hija. Aunque, quizá con el tiempo sí sea capaz de comprenderlo, todavía estoy lejos de hacerlo... ¿A qué me refiero? Bueno, a que jamás fue alguien para conversar, aún sabiendo que compartíamos él y yo, para con mamá la repulsión de usarla para hablar... Sencillamente, preferíamoa guardarlo todo... Ya saben, dicen que de tal palo, tal astilla. Y no se equivocan.
62 años cumple mi padre, ese hombre que jamás me grito y que aunque no me dice mucho que me ama, yo sería incapaz de poner en duda el amor que me tiene... Es un hombre maravilloso. Y más allá de la idealización evidente qje hago sobre su figura en ni existencia, no creo que haya tener el lujo de haber optado por un mejor padre que él. Yo Celebro su vida, pero atesoro y me enorgullezco del impacto que ha tenido su influencia en mí. Además, creo que él mismo es consciente de la importancia de la comunicación... Desde que es abuelo, él y mi hija todas las noches se sientan a hablar. En su ritual, su hábito; su pequeño secreto entre abuelo y nieta... Yo, con el pecho lleno de felicidad, sólo tengo palabras de gratitud para ti, vieito hermoa y bueno. Te amo, papi. Te amo.