El día de la madre, dicen que debe ser todos los días y pues, realmente lo es así. Todos los días nos levantamos bien temprano para atender a quienes más amamos, a nuestros hijos. Y luego, nos acostamos algunas bien tarde, trabajando en pro de ellos, para el siguiente día continuar.
Yo siempre digo que ser mamá es un privilegio, pero también una gran responsabilidad.
El domingo me desperté primero que todos, ya que quería prepararles un buen desayuno. Así que puse manos a la obra, pero para mi sorpresa, ellos me tenían un desayuno de regalo 🤭🫣, el cuál compartimos un poco. Todos comimos sentados en la mesa, y muy pocas veces podemos desayunar los 5 juntos, así que son momentos que realmente se valoran.
Ese día había alguna poca ropa por lavar (si lavamos los domingos jajaja) y mi esposo lo hizo. Para el almuerzo compraron pollo asado y comimos juntos. Además de eso recibí pequeños detalles de parte de los niños. También un girasol y una rosa con chocolates que tuve que compartir 🫠 ya saben, porque así somos las madres jajaja.
Cuando llegó la tarde, pude descansar un rato, mientras ellos saludaban a mi suegra por video llamada, y luego nos arreglamos para ir a casa de mi mamá, ya que mi hermana nos tenía una cena preparada.
La cena se hizo esperar, pero valió la pena. Mi hermana trabaja todos los días parada en su lugar de trabajo. Los días domingo sale más temprano, a las 3:00 PM y aprovechar a descansar, pero ese día ocupó su tiempo de descanso para preparar unos camarones al ajillo, con una rica ensalada y patacones, para las homenajeada y además un jugo refrescante de flor de Jamaica. Ella no es de gustarle cocinar o hacerlo tan seguido, pero realmente su esfuerzo cuenta y le quedó muy rico.
Fue un domingo familiar tranquilo. Hubieron momentos emotivos y otros donde simplemente fuimos nosotros siendo nosotros. Los más felices fueron los niños, quienes se preocuparon por hacerme feliz ese día y lo lograron a lo lindo.