La vida continúa... es así, aún cuando nuestra mente esté en otro lugar, con otros pensamientos e incluso armando ideas o buscando recuerdos.
En estos días no he estado al 100, por razones obvias (la salud de mi papá), y Febrero se me ha hecho un mes largo, muy ocupado y lleno de cambios. Dos de mis hijos se gradúan y gracias a Dios desde inicios del año escolar se pagaron sus gastos de graduación, porque en esta fecha y con todo lo que está pasando seria imposible.
Mi hijo menor ha progresado mucho, ahora habla más, crea oraciones, responde preguntas y razona. También está mucho más grande y guapo. En estos días hizo su cierre de Proyecto basado en el Sistema Solar. Le tocó exponer sobre el planeta Marte y aunque se le entendió a medias, fue gratificante verlo ir al frente y sí, aún con mamá al lado, pero ya más seguro.
Con ese cierre de proyecto, también viene el cierre de ciclo. Pasa a primero grado y en un nuevo colegio, más económico y cerca de casa. ¿Hay temores al cambio? Por supuesto, no sería una madre normal si no los hubiera. Mientras tanto, ya está de vacaciones hasta la primera semana de Mayo, ya que en la Costa de Ecuador, el ciclo escolar es diferente.
Algo que me gustó, es que rayaron sus camisetas. Esto me trajo muchos recuerdos de mis días de estudio, cuando rayabamos las camisas el último día en el colegio. Debo decir y con orgullo (también humildad), que Joaquin es quien escribe mejor su nombre y más bonito, asi que eso me hace sentir orgullosa.
Mientras tanto, en estas vacaciones seguimos visitando al Abuelo (Mi papá) y acompañándolo cada día.