"Cada día de nuestra vida hacemos depósitos en el banco de memoria de nuestros hijos”
-Charles Swindoll-
Ammy (6años), siempre dice: "Mi papá es el mejor del papá del mundo" y añade "Lo amo tanto".
Amelie (5años), aún cuando no habla, espera cada día de la semana a las 6:00p.m que papá llegué del trabajo, cuando el abre la puerta o escucha las llaves, ella comienza a correr por toda la sala, brincando y riendo, eso anuncia que su papá a llegado.
El pequeño Joaquín (4meses), se queda mirando fijamente la puerta y apenas su papá lo mira para saludarlo, el con una sonrisa le da la bienvenida a casa.
Una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, fue al escoger a quién sería el padre de mis hijos.
Ammy no miente, tienen al mejor papá del mundo, uno que vive por y para ellos, el que se preocupa cuando enferman, limpia sus vómitos, se trasnocha si tienen fiebre. Ese, que cuando las niñas eran bebés y al pequeño Joaquín, cambia los pañales, si mamá está ocupada.
Papá Josué, hace las mejores panquecas "que mi mamá no las haga", dice la niña Ammy preocupada por la cena (risas), "es que a mamá no le quedan tan buenas", "lo siento mami".
A las niñas les gusta cuando papá hace la cena, ya que él cocina con ellas y deja que lo ayuden. Mamá Eli es más estricta en la cocina, siempre cuidadosa y pocas veces a Ammy invita.
Papá Josué, siempre está y ha estado presente en la vida de los niños, juega con ellos, les da de comer, los lleva al parque, asiste en lo posible a las actividades escolares y consultas médicas, si no puede ir, pregunta al llegar del trabajo como salió todo.
Es una dicha poder contar con él, no como una ayuda o un apoyo, sino cumpliendo su rol, el rol de padre que a adquirido. Un hombre que cada día quiere ser mejor por sus hijos y darle todo lo que ellos merecen.
Ningún papá puede sustituir el rol y amor de madre, así mismo ninguna madre, puede ser mamá y papá a la vez, ya que jamás ninguno podrá cubrir la necesidad de un niño por el otro.
Las imágenes son de mi propiedad editadas en canvas.