Hoy, conmemoro la vida de mi hija Amelie, mi princesa azul.
Mi hija autista. Sí, autista, porque el autismo es como el color de piel o cabello, solo te identifica y te hace diferente al resto. Es una condición que la hace diferente, más no una persona enferma ✨️💙.
Hace 10 años imaginamos una hija totalmente diferente: teníamos planes y muchas expectativas. La imaginábamos jugando y siendo la compañera de su hermana mayor. Las visualizabamos haciendo muchas cosas juntas, yendo a la escuela como todos los niños, haciendo amigos fácilmente y hablando sin parar de todas sus aventuras. Pero la vida nos enseñó a través de ella que nada es como planeamos. Nosotros nos preparamos para un viaje a la playa, y la vida nos hizo subir a una montaña (Metafóricamente).
Aceptar que tu hijo es diferente, es saber que no obligatoriamente todos deben ser iguales.
Ser únicos es una cualidad, no un defecto.
Con ella aprendí que en cada proceso hay propósitos. A ser más empatica con los demás, a ser más paciente y tener más amor. Tener un hijo autista no es el final del mundo, es el inicio de un mundo nuevo, desconocido si, a veces eso asusta, pero ¡wow! que hay cada maravilla tambien en mundos desconocidos.
Así que hoy celebro su vida y celebro el hecho de tenerla en la mía ✨️.
Este video es una pequeña recopilación de su vida, solo un fragmento. Acompañado de una letra que escribí y luego hice canción con la ayuda de la IA.
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