En mi caso, he tenido la dicha o quizás suerte, de no pasar por esa angustiante etapa, ya que mis dos niñas mayores, nunca presentaron fiebre o malestar por el nacimiento de sus dientes.
En el caso de la mayor, ni cuenta me di cuando le salieron las muelas jajaja. Y esto no significa que sea una madre despreocupada, es solo que ellas no sufrieron de esos males, a diferencia de otros bebés.
Ahora debo esperar que mi tercer hijo entre a esa etapa, para ver cómo nos va, ojalá corra con la misma suerte que con las dos primeras.
Con mi niña mayor Ammy, que ya muchos la conocen por se una súper gamer, estoy viviendo la etapa de "Sin su primer diente".
Ya está en la edad donde los dientes de leche comienzan a caer para que crezcan los permanentes. La primera vez que se le cayó uno, fue comiendo una manzana y nunca apareció el diente.
Tenía días con el diente flojo y por temor de que se lo sacarán, dejo que se aflojara tanto, que no sabemos dónde cayó el diente o si quizás se lo tragó.
Y el ratón Pérez, ¿dónde está?
Soy una persona que no se da por vencida y asumo las cosas, aunque me den miedo, con mucha valentía, así estoy enseñando también a mis hijos.
Como su diente nunca apareció y no tenía uno para el ratón Pérez, éste tampoco llegó.
Hice esto, para que su próximo diente si me dejará sacarlo, ¡claro! Con el cuidado que amerita. No podía premiarla por algo en lo que no me había hecho caso.
Cuando su segundo diente se aflojó, ella dejó que papá con cuidado se lo sacara, imaginen el drama y los llantos, pero lo logramos.
Limpió su diente, lo envolvió en una gasita y guardó bajo la almohada. Al otro día encontró una moneda de 1$, pero no fue el ratón Pérez, el Ada de los dientes fue quien se lo había dejado.
Ella lo quiso así, dice y mantiene que no quiere que el ratón se lleve su diente y tampoco quiere su dinero Jajaja.
Ahora, le da vergüenza sonreír ante la cámara, sin sus dientes. Pero le he dicho, que ella es bella con ellos y sin ellos también. Que sus dientes un día van a crecer, que todos de niños fuimos unos "sindi" (sin diente), así que puedes sonreír con toda confianza.
Considero que el bullying o las bromas en los niños, deben tener límites y si les decimos algo de su aspecto físico que les hace sentir mal y no realza su autoestima, estamos fallando nosotros como adultos.
Todas las fotos fueron capturadas por mi y son de mi propiedad. Los separadores son cortesía de