HOLA QUERIDOS AMIGOS!!
Una vez escuché a alguien decir "Gallo no se acuerda cuando fue pollo" y esto quedó en mi cerebro de manera que cada vez que se suscitan "ciertas situaciones" entre un adulto y un niño se me vienen al pensamiento esas palabras.
Hay adultos que al hablarles a los niños, se refieren a ellos como si estuviesen hablando con otro adulto y esto definitivamente está MAL. Tenemos que tomar en cuenta que su cerebro es una esponja y esas palabras van a quedar en su cabecita para luego sacarlas en cualquier momento en que menos lo esperemos, ya sea en casa o con sus amiguitos o en la escuela. Indiscutiblemente ellos son el reflejo de lo que ven y escuchan.
Los niños… piezas frágiles cual cera en la que grabamos cada instante, la manera en la que nos relacionamos con ellos dejará marcas en su alma, en su vida, en su futuro, cada niño representa una nueva oportunidad de cambiar las cosas, de hacerlo mejor, de forjar en ellos sentimientos, en tanto más amor se le entrega a un niño, mayor alegría se dejará en su corazón.
Muchas veces no nos percatamos de cómo hablamos con nuestros hijos o con los niños en general, hacemos promesas que jamás cumplimos, siempre decimos “ahora no, después”…gritamos, despreciamos e incluso negamos amor y atención a nuestros niños bajo cualquier justificación, no nos damos cuenta de lo importante que somos para ellos, de lo valiosos que somos en su vida, del ejemplo que somos en su camino y de que para ellos cada oportunidad que tienen de escucharnos es mágica.
Es importante cuidar la manera en la que le hablamos a los niños, para manifestarle nuestras angustias, nuestras molestias y nuestro amor. No es únicamente cuidar como se les reprende, también como se les ama y se les hace saber que son lo más importante en nuestra vida, porque de lo sutil del amor a lo terrible de la manipulación solo hay un paso. Por tal motivo vemos tantos niños que manipulan con su comportamiento, se vuelven caprichosos, arrogantes e incontrolables entonces los reprendemos, castigamos y le hacemos saber mil veces que nos decepcionaron, que no deseamos estar con ellos, sin embargo, somos incapaces de reconocer que nunca cuidamos las palabras que salieron de nuestra boca, como les hablamos, tanto para amar como para corregir.
En muchas ocasiones he esuchado representantes en la escuela decirles a sus hijos, si no haces esto o aquello, entonces no te quiero. Es decir, supeditan "EL AMOR a una acción". Debemos hacerles entender que nosotros los queremos y necesitamos que se porten bien, que hagan sus tareas, que sean responsables para que obtengan buenos resultados, no porque esto sea un motivo para dejar de quererlos. Si no tenemos esto claro, si no lo entendemos, tendremos muchos problemas y por ende ellos también.

Si bien no es sano tratar de mantener a nuestros niños en una burbuja de cristal, donde todo es perfecto y donde se mantengan ajenos al dolor, al sufrimiento y a las caídas, tampoco lo es querer mostrar la crudeza de las cosas sin cuidar la manera en la que se las damos a conocer. Nuestras palabras representan todo un panorama para ellos, de allí que se pueda desviar tan fácilmente la vida de un niño, por su inocencia y fragilidad.
La manera en la que le hablas a un niño hará la diferencia en su vida

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