Ser madre implica muchas veces, tener que lidiar con cosas tan maravillosas como la experiencia de cada una de las etapas de nuestros hijos, pero también con cosas tan desagradable como los pañales sucios. Yo en lo particular tengo tres hermosos hijos, pero para esta historia tomé las vivencias con mi hija menor a quien llamaré la guerrera, ella será la protagonista de este relato que le describo a continuación, espero les agrade, son parte de las maravillosas experiencias de ser mama. Desde aquí un cariñoso saludo a la comunidad Hive, esta semana nos trae este nuevo concurso.
Mi hija menor nació en febrero de 2.016 un año un tanto difícil para la familia, ya que su padre y yo nos encontrábamos sin empleo, no solo nosotros estábamos viviendo ese momento en realidad era todo un país.
Para hacerle un pequeño resumen de porque le digo la guerrera, le diré, que desde que estaba en mi vientre le toco lo más difícil, ya que sus otros hermanos tuvieron lo necesario para poder tener un desarrollo normal, ella en realidad no, yo comía muy poco, lloraba porque mi apetito no se calmaba; mi dieta no contenía todos los nutrientes necesarios (no pude comer ni frutas ni vegetales), como a los siete meces de embarazo mi esposo comenzó a comprar una bebida de seriales que lograba calmar mi apetito desenfrenado. Gracias a Dios estas causas no le afectaron, nació fuerte y sana. Por esas y por muchas otras razones que no mencionaré, pero si le diré que fueron carencias a las que ella como bebe supero satisfactoriamente.
Desde el primer mes que me enteré de que estaba embarazada de la guerrera fui comprando pañales. Para cualquiera que lo escucha lo notara normal. Que gracia puede existir en acumular pañales desde el primer mes de embarazo, para toda madre venezolana que le haya tocado vivir la escasez de pañales, podrá entender lo difícil y complicado que era adquirir tan solo un paquete de veinte. Era una odisea conseguirlos y muy costosos. En todo mi embarazo logré acumular un total de cincuenta paquetes de pañales de diferentes tamaños los cuales solo me alcanzaron hasta el cuarto mes.
La guerrera desde que nació tuvo que usar distintas marcas de pañales, muchos le asentaron bien otros no tan bien, de igual forma la nena ni idea de que cada vez que ella ensuciaba sus pañales eran menos y era el miedo de no saber qué hacer cuando la reserva que se tenía se acabara. Para ella ensuciar los pañales era la felicidad plena, se reía como si le hicieran cosquilla, le encantaba ensuciarlos.
Tenía cuatro meces cuando ya no había más pañales en la reserva y tampoco donde comprarlos o con que comprarlos, en realidad fueron momentos muy difíciles, a veces no encuentro las palabras para expresar lo que sentíamos su padre y yo al no poderle dar lo necesario. Como padres nos reinventamos y le comenzamos a colocar pañales de telas hechos por mí, porque no fueron comprados, ni hechos con una tela en específico, fueron hechos con ropa que yo no usaba, poco a poco fui creando estos pañales; más adelante a la guerrera le regalaron varias pantaletas plásticas usadas mucho en esos momentos para controlar que él orine no mojara la ropa en caso de salir. En realidad, tanto los pañales de tela como las pantaletas plásticas eran súper incomodas para ella y para nosotros como padres, pero nos tocó lidiar con esa situación. Ya cuando la guerrera tenía cuatro meses su padre y yo comenzamos a trabajar de lleno, llegábamos a casa cansados y difícilmente podíamos lavar los pañales sucios, así que dúrate toda una larga semana se acumulaban en un recipiente que se llenaba completo de ellos. Para mí era difícil los sábados tocaba lavar pañales, lloraba mientras los lavaba, no sé si sueno exagerada, u otra cosa que puedan ver, yo pensaba en tantas cosas mientras lavaba los pañales sucios de mi hija. Decía antes de que existieran los pañales desechables todas las personas tenían que hacer este tipo de cosas, quizás me lo decía para calmarme, pero mi indignación era que ya existían los pañales y que las razones por la que mi hija y yo estaba pasando por esta situación no eran justas ni aceptables. Respiraba profundo secaba mis lágrimas y terminaba mi proceso de lavar y pasar por agua caliente todos los pañales sucios de la guerrera.
Luego que mi niña cumplió los ocho meses le enseñamos hacer popo en un vaso plástico que le regalo una tía; este era rosa y su padre y yo le hacíamos mil y un payasadas para que ella se animara aprender hacer sus necesidades allí. Fue impresionante en la forma que lo asumió y lo rápido que lo aprendió, tomando en cuenta que sus hermanos mayores dejaron los pañales uno a los cuatro años y el otro a los dos, claro ninguno de sus dos hermanos vivió ninguna situación parecida a la de ella. Fue satisfactorio lograr que ella aprendiera hacer en el vaso ya los pañales de tela o los trapos, como le decíamos, le estaban ocasionando la abertura de sus piernitas en una forma no normal, razón que nos motivó más hacerlo.
Mi esposo y yo nos vimos y dijimos una prueba más superada ya no más pañales llenos de popo que lavar.
Quiero confesarles que pensé mucho antes de escribir lo que vivió mi beba con los pañales sucio, pensaba que quizás no iba a ser bien visto por muchas personas, pero después dije, esta realidad no es solo mía; situaciones similares les tocó vivir a millones de madres venezolana que aparte de no tener pañales para sus bebes, se le sumaban un motón de carencias a las cuales a Dios gracias siempre hemos sabido enfrentar.
No tomen esta historia como una historia triste, es una etapa en la vida de mi familia que nos enseñó muchas cosas, son experiencias vividas de las cuales se reaccionó con la mejor de las actitudes y nos sirvió de mucho para evolucionar ante las carencias. Mi beba ya tiene cuatro años, es una niña sana, independiente y feliz. A pesar de que su experiencia con los pañales no fue tan plena la ayudo a forjarse y aprender cosas más rápido a lo que se adaptó satisfactoriamente.
Los invito a que participen en el reto de la semana: PAÑALES SUCIOS #DirtyDiaperChallenge [ENG - ESP] || Maternidad en colmena, y nos cuenten esas experiencias vividas con los pañales sucios.