En mis planes nunca estuvo dejar de trabajar aún teniendo hijos, todavía estando embarazada durante los primeros meses de mi embarazo, seguía pensando en regresar a trabajar cuando mi bebé naciera y tal vez tuviera unos 3 meses.
Sin embargo entre más avanzaba mi embarazo, pensaba de una forma más realista... La realidad era que no estaba dispuesta a dejar a mi bebé solito sin mi, ni tampoco estaba dispuesta a estar sin él.
Mi esposo pensaba lo mismo, así que un día lo hablamos y decidimos que yo me quedaría a cuidar del bebé, criarlo, educarlo... Hasta este momento yo ya estaba trabajando desde casa, ya que la pequeña empresa para la que trabajaba, había hecho recortes de presupuesto al ver que realmente no necesitábamos la oficina para trabajar. Entonces decidimos mi esposo y yo que renunciaría para los 7 meses de embarazo aproximadamente, ya que es cuando empieza a ser más pesado un embarazo.
Y así fue, para septiembre más o menos fue cuando renuncié y me dediqué solamente a descansar, disfrutar los últimos meses de mi pancita, prepararme para el parto y dormir todo lo que podía 😴
Realmente fue algo aburrido, siempre había estado acostumbrada a trabajar y a que mi vida fuera a mil por hora y ahora de repente todo estaba en pausa.
Además de esto, fue difícil para mí también en la parte económica, ahora dependía totalmente de mi esposo y eso fue muy muy difícil al principio. Ahora teníamos un sueldo menos y los mismos gastos, ya no podía solamente agarrar mi tarjeta y pagar lo que quería, tenía que acoplarme a un presupuesto más apretado.
Me costó bastante acostumbrarme a esta nueva vida tanto por no tener mucho que hacer, como en la parte económica. Debo decir que esto me hizo más madura, ahora pensaba dos veces en lo que iba a gastar, tenía presupuestos para cada cosa.
Duramos un buen tiempo para acoplarnos mi esposo y yo a esto y ahora puedo decirles que hemos encontrado la manera de tener todo bajo control, haciendo un buen presupuesto y apartando bien el dinero de cada cosa.
Ser ama de casa y mamá es un trabajo difícil, ya que casi no convives con gente, los días se te van entre cuatro paredes en un abrir y cerrar de ojos con mil cosas por hacer. Pero sin duda es un trabajo muy gratificante y bonito al ver crecer a mi hijo y poder educarlo a mi modo, dedicarle todo el tiempo y verlo crecer.