Luego llego el momento de empacar para la mudanza, al principio ella ayudaba emocionada como si se fuera a ir de vacaciones, pero cuando se dio cuenta que no eran unas vacaciones, que debía dejar la casa que la vio nace, su cuarto, sus mascotas, su escuela, amigos, vecinos… en ese momento colapso y rompió en llanto, expresando una y otra vez que ella no quería dejar su casa. En ese momento paramos de empacar, le explique que esa siempre sería su casa, que iba a ir con frecuencia a visitar a su papá. Pasado unos días la tuve que mandar para casa de su tía, pues era doloroso para todos, en ese proceso asumes que ya todo terminó y que no hay vuelta atrás, termine de empacar todo e hice la mudanza sin su presencia.
Ya instalada en nuestro nuevo hogar la inscribí en el colegio y en una escuela de música, la mantengo ocupada entre una actividad y otra, no fue fácil al principio, pues lloraba mucho, extrañaba a su padre y a su familia paterna, luego llego el momento de visitar a su padre (la llevo una vez al mes a veces más) las primeras visitas fueron una tortura, pues cuando tocaba venirnos debía montarla en el carro casi que arrastras, lloraba, gritaba.
Ya han pasado 6 meses de ese momento, ahora la llevo de visita y cuando nos toca venirnos, me expresa su deseo de quedarse unos días más, pero le explico que no es posible porque tiene deberes escolares que cumplir y se viene sin llorar, a estas alturas me dice que ella no extraña a su padre, pues ella siente que vive con él porque se comunican todos los días. Después de tanto dolor, para mi este es un final feliz, saber que logró comprender y asimilar este duro proceso por el cual tenemos que pasar como familia. Un abrazo para todos en especial a los que en este momento están pasando por una situación similar.