Una de las mejores formas de aprender para los niños es diviertiendose, por ello es que hay que motivar a nuestros pequeños a aprender, ya que cuando están motivados se esfuerzan más por conseguirlo y se obtienen mejores resultados. Yo en mi trabajo siempre trato de seleccionar a mis pollitos tareas que no sean ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles, porque las primeras los terminan aburriendo y la segunda los agobian, entonces siendo así yo recomiendo poner retos a los estudiantes más pequeños que estén siempre ligeramente por encima de sus habilidades, para despertar el interés en ellos. Cómo prueba de ello, el día de hoy mis pequeños realizaron una exposición sobre las partes del cuerpo humano, dónde además de contribuir a perder el miedo escénico, me demostraron que mi estrategia funciona, lo cual es bastante satisfactorio para mí como Docente.