Cada invierno nos regala preciosas escenas fúngicas para poderlas apreciar, cómo estás cónicas imágenes que aquí nos acompañan.
Por eso nos dicen que siempre basta con ser observador y encontrará grandiosas joyas cómo estás a ras de suelo.
Empieza como un simple punto en la corteza y a medida va creciendo, se agranda hasta luego abrirse paso y formar una circunferencia casi perfecta y de consistencia muy dura.
De color grisáceo terroso hace que tengamos la impresión de estar ante un árbol gigantesco al que podemos aspirar a trepar por sus fauces.